El Estatus Politico y La Nación Puertoriqueña

La política Puertorriqueña, es en mi opinión una muy peculiar y me atrevería a decir que casi única. A diferencia del resto de los países del mundo, la esencia o el elemento distintivo de nuestros  tres partidos políticos principales no está basada en ninguna doctrina política (Democracia, Comunismo) ni en ningún genero de gobierno (republicano, democrático) ni mucho menos a algún modelo económico (capitalismo, socialismo). Sino que es el estatus político lo que diferencia y distingue a cada partido, es el estatus lo que le da razón de ser a cada uno de ellos.           

Creo que es preciso que antes de comenzar a desarrollar mi idea en torno al estatus político de Puerto Rico, se debe dejar claro, como lo he dado a entender en pasadas participaciones en esta clase, que creo que Puerto Rico padece de un estatus colonial en pleno siglo XXI.

            ¿Porque digo que puerto rico es una colonia? Solo basta con analizar el significado de la misma palabra para entender. Según El Diccionario de La Real Academia de la Lengua Española , (R.A.E.)  una colonia es entre otras cosas : Un territorio fuera de la nación que lo hizo suyo, y ordinariamente regido por leyes especiales.  Territorio dominado y administrado por una potencia extranjera. 

Si ampliamos un poco más la búsqueda  encontramos las siguientes descripciones:

un territorio sujeto a la administración y gobierno de un país remoto, llamado metrópoli (siglo XIX). En una situación colonial, los nativos del territorio colonizado carecen de autonomía —aunque pueden estar políticamente representados en cuerpos gubernamentales— y están sujetos a la soberanía del gobierno metropolitano.

            Creo que para buen entendedor pocas palabras bastan y  cualquier parecido entre nuestra situación política y las características aquí descritas no son pura coincidencia.

            La lógica nos dice que si un animal está cubierto de pelo, tiene cuatro patas, uñas en ellas, un rabo y Maúlla definitivamente tiene que ser un gato.  Pero desde el 1952 mediante imposición del congreso de Estados Unidos a este gato le ha querido llamar de otra forma a pesar de las evidencias que clara mente ve el resto de la comunidad internacional. Y  es por eso que seguimos maullando aun cuando nuestro amo nos llame “fido”

             Aunque para efectos legales y políticos Puerto Rico es El Estado Libre Asociado, es evidente al menos, para la comunidad internacional (ONU) y hasta para los mismos alcahuetes colonialistas que lo sucedido en 1952 fue un lavado de cara a la colonia con la escusa de un gobierno provisional y de transición, pero esta transición se ha tardado más de 50 años.

Cabe señalar las expresiones del entonces gobernador de Puerto Rico referente a este tema  cuando fueron publicados los resultados del “US Presidentes Task Force Report” referente al estatus político de la isla, el Gobernador le envía una carta a la secretaria de estado Condoleezza Rice, en la que acusa a al gobierno federal de los Estados Unidos de haber engañado a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y a la comunidad internacional en el 1953, cuando afirmaban que la concesión o creación del ELA era un paso temporero de transición a una descolonización total.

            Así que dicho esto, no podemos pensar que nuestro problema de estatus se ha resuelto con la implantación del ELA.

            Es curiosos que nosotros aun con el ELA padezcamos de las mismas injusticias que llevaron a los padres revolucionarios Norteamericanos a revelarse contra la Metrópolis opresora. “No taxation without representation” Lo que fue un reclamo a voz en cuello de una nación en formación podría aplicarse a nosotros, que tributamos y pagamos con la sangre de miles que han servido de carne de cañón en cada berrinche bélico en los que los vaqueritos nos han envuelto, además de los millones que nuestro mercado y economía cautiva, a merced de las leyes de cabotaje a contribuido a esas compañías ausentitas.

            Y seguimos sin representación valida ante la metrópolis, sin voz, sin voto y sin poderes que nos permitan siquiera encaminar los pasos a algo que realmente queramos por nuestra voluntad.

¿Por qué se dice que el puertorriqueño no ha resuelto el problema del status político?

            ¿Es que acaso hay alguien que se cree que está resuelto? El estatus de Puerto Rico en ningún momento se ha resuelto de forma definitiva. Prueba de eso lo es la composición y filosofía de nuestros partidos políticos, quienes son meros reflejos de distintas ideologías políticas sujetas al estatus. 

            Desde la invasión Norteamericana, hemos pasado por varias facetas y hemos sufrido los aguajes de la metrópolis para disque resolver el problema, pero todo asido para apaciguar y comprar las almas descontentas que en algún momento comenzaron a reclamar.

                    Así que dicho esto, no podemos decir que nuestro problema de estatus se ha resuelto con la implantación del ELA.

Solo basta con ver los resultados de nuestras elecciones y nos daremos cuenta de lo polarizado que esta nuestro país en este asunto, en donde entre un 45% a un 50% de la población apoya la postura anexionista y la misma cantidad apoya el ELA. 

            Si en realidad nuestro problema de estatus se hubiese resuelto, no estaríamos discutiendo en este momento acerca del mismo o es que acaso otros países o estados están discutiendo estos mismos asuntos, acaso en las elecciones en Méjico en estos días se discute si deben o no volver a ser colonia Española o en las elecciones en el estado de Nueva York existe un partido en pro de la independencia del estado?

¿Qué debe hacer el puertorriqueño para solucionar el problema de status?.

          Mas allá de organizarnos y enviar un mensaje claro y contundente, no se puede hacer  más que esperar que al Congreso de los Estados Unidos, le dé la gana de aceptar o de negar nuestra petición. 

          Pero creo nuestro problema es uno de falta de voluntad, no de voluntad de nosotros como pueblo sino falta de voluntad de nuestros dirigentes. Seamos sinceros creen que realmente en el fondo los dirigentes de nuestros partidos políticos les convengan resolver el estatus, porque como dije en pasadas aportaciones, con el fin del problema del estatus viene acompañado también el fin de nuestros partidos políticos, con sus jugosos fondos electorales, serian muchos los que perderían su guisito, un buen ejemplo lo tenemos con el Partido Independentista, que con solo cumplir la cuota de minoría en las elecciones reciben mas de 4 millones de dólares en fondos públicos. Estarían dispuestos nuestros tres presidentes de los respectivos partidos políticos, a perder su sueldo, esto sin contar a los vicepresidentes de partidos y los demás funcionarios.  mmm…

          Creo que nosotros los puertorriqueños en forma colectiva padecemos del síndrome de Estocolmo, ya que después de estar tanto tiempo secuestrados en el coloniaje barato, hemos terminado amando y defendiendo hasta con nuestra vida a nuestro secuestrador.

¿Qué razones hay para decir que Puerto Rico es o no una Nación?

            Este tema ha sido debatido mucho y con demasiada pasión. Al respecto,  encontramos posturas que niegan la idea de “La Nación puertorriqueña” simplemente por tecnicismos políticos como el hecho de que esta (puerto rico), no tiene autonomía propia ni un cuerpo de gobierno autónomo, por lo tanto no cae dentro de los parámetros correctos del término “Nación”. en este caso al igual que el anterior me gustaría referirme al significado original de la palabra para de ahí poder lograr desarrollar mi respuesta.

            Según el Diccionario de la R.A.E. Nación de defino como:  

1. f. Conjunto de los habitantes de un país regido por el mismo gobierno.

2. f. Conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común.

            Encontramos además los siguiente

            Nación, en sentido estricto, tiene dos acepciones: la nación política, en el ámbito jurídico-político, es un sujeto político en el que reside la soberanía constituyente de un Estado; la nación cultural, concepto socio-ideológico más subjetivo y ambiguo que el anterior, se puede definir a grandes rasgos, como una comunidad humana con ciertas características culturales comunes, a las que dota de un sentido ético-político. En sentido lato nación se emplea con variados significados: Estado, país, territorio o habitantes de ellos, etnia, pueblo y otros.

            Dicho todo esto podemos afirmar que Puerto Rico, en un sentido cultural y en esencia es una nación. somos un pueblo que compartimos un mismo origen, único en comparación al resto del mundo, compartimos un mismo idioma y gozamos todos de una rica tradición cultural.

La Ciudadanía Americana

El Tema de la Ciudadanía Americana, ha sido utilizado y abuzado durante toda nuestra historia política, desde la invasión norteamericana. El mismo ha sido balón político y pieza de canje por todos los gobernantes. Cada vez, que los partidos  quieren avivar a sus adeptos o cada ves que un nuevo líder quiere reclamar el titulo mesiánico, recurre al mito engordado de la ciudadanía y  a la idea de una estadidad a la vuelta de la esquina, hasta que adoctrinados nos escuchamos decir que esta ciudadanía es superior y que sin ella seriamos nada. 

            El proceso por el cual los puertorriqueños obtuvimos la ciudadanía norteamericana fue uno como diría el “Chapulín” un “movimiento fría mente calculado”. Luego de la invasión que el ejército Estadounidense realizo en Puerto Rico el 25 de Julio de 1898. Se estableció en la isla un gobierno militar hasta que en 1900 el Congreso de los Estados Unidos mediante la ley Foraker, impone un tipo de gobierno civil y a su vez en las disposiciones de esa ley se establece que todos los residentes de la isla a esa fecha se consideraran ciudadanos Puertorriqueños.

            Nos preguntaríamos por que a diferencia de las otras operaciones y campañas de conquista como las ocurridas al oeste de las trece colonias, no se izo parte a nivel de estado a las nuevas posesiones en el Caribe y el Pacífico (Puerto Rico, Cuba y Filipinas) Una razón principal para esto era que estas nuevas posesiones quedaban distantes del territorio continental, además en el caso de Puerto Rico, estamos hablando de una isla habitada por cerca de un millo de personas que eran a todas luces culturalmente diferentes a la metrópolis. Era un pueblo que tenía un idioma diferente, una formación y organización distinta, la gran mayoría eran católicos, racialmente estaban mezclados y sobretodo eran muy pobres.

            Obviamente el gobierno Estadounidense no deseaba darle unos poderes políticos y parte en la toma de decisiones del país a un pueblo que consideraban inferior.  Puerto Rico se declara una posesión de los Estados Unidos que pertenece pero no es parte de.

            Con el pasar del tiempo el liderato político de Puerto Rico entendió las intenciones reales de la metrópoli y comenzó a dejar sentir su malestar, adoptando en sus plataformas políticas la idea de la independencia. El Gobierno Estadounidense al notar estas molestias, ni corto ni perezoso, mediante el congreso comenzó a evaluar la idea de hacer algunos cambios a la ley Foraker, para aquietar las masas.

            En Marzo del 1917 se aprueba la ley Jones en la que se declara ciudadanos de los Estados Unidos a los que hasta ese momento eran ciudadanos de Puerto Rico. Este acto tuvo varias consecuencias para los puertorriqueños. Con la otorgación de la ciudadanía, inmediatamente los puertorriqueños fueron elegibles para participar en la primera Guerra mundial, como carne de cañón como parte del Ejército norteamericano. Y para aplacar las ansias, lograr la lealtad y comprar la conciencia, se nos asocian una seria de bondades de la ciudadanía impuesta adquirida.  Bondades que son recitadas por todos y que están incrustados en nuestro colectivo cultural, como el acceso a las asignaciones federales, el libre acceso al territorio estadounidense entre otras. Llegándose en muchos casos a percibir el ser ciudadano norteamericano como una condición superior a cualquier otro ciudadano de otro país al momento de viajar.

            Para concluir cito las palabras del líder independentista  José R Bas, que van excelente mente con este escrito: “Escuchar ese mensaje y creerlo solo logra continuar la dependencia sicológica  y mantener baja la autoestima de los puertorriqueños para beneficio de los que desean sumergir nuestra nación dentro de otra y convertirnos en un “ghetto” boricua y de los que desean perpetuar la colonia.”

Según el PNP, Puerto Rico Una Colonia

Los reclamos del partido Nuevo Progresista (PNP), en relación al estado o situación política de Puerto rico no son nuevos ni tampoco son únicos, desde el establecimiento de la ley Foraker en el 1900  sectores políticos en su mayoría provenientes del grupo de hacendados, ya habían comenzado a alzar su voz de protesta, a lo que se veía a todas luces que era la intención de la metrópolis de implantar y  perpetuar el colonialismo en la isla.

            Como vimos en esta clase fueron varios los intentos por parte de la metrópoli para lavarle la cara  a la nueva colonia en el Caribe la imposición de la Ciudadanía con la ley Jones, la creación del ELA y su seudo-gobierno átomo o gobierno del “NIE” (ni es estado, ni es republica) entre otras, han sido parte de las artimañas del Gobierno estadounidense para salirse con la suya.  

            El colonialismo en puerto Rico, ha sido denunciado hasta la saciedad por el Partido Nacionalista, e Independentista desde prácticamente sus comienzos, El PNP también lo ha hecho suyo , como argumento en contra del Partido Popular Democrático (PPD) y como elemento de miedo,  para engordar al cuco del desamparo que viviremos fuera de la estadidad, hasta el PPD, que ha sido el alcahuete y administrador de la metrópolis tiene dentro de sus filas adeptos que reconocen el estado colonial de la isla y reclaman mayores derechos con el Llamada Autonomía.

            El punto central de esta discusión o foro  es que si Puerto Rico realmente  es un colonia como lo denuncia el PNP.  Para  contestar esto creo que lo justo y sabio seria ver primero que realmente es una colonia y que significa este término y de ahí llegar a una conclusión.

    Según El Diccionario de la real academia Española, una colonia es entre otras cosas :

Un territorio fuera de la nación que lo hizo suyo, y ordinariamente regido por leyes especiales.  Territorio dominado y administrado por una potencia extranjera.

            Ampliando un poco mas encontramos las siguientes descripciones:

un territorio sujeto a la administración y gobierno de un país remoto, llamado metrópoli (siglo XIX). En una situación colonial, los nativos del territorio colonizado carecen de autonomía —aunque pueden estar políticamente representados en cuerpos gubernamentales— y están sujetos a la soberanía del gobierno metropolitano.

            Creo que para buen entendedor pocas palabras bastan y  cualquier parecido entre nuestra situación política y las características aquí descritas no son pura coincidencia.

Ciudadania vs Estadidad. ¿Por qué no se convirtió Puerto Rico en un estado cuando invadió Estados Unidos?

Nos preguntaríamos por que a diferencia de las otras operaciones y campañas de conquista como las ocurridas al oeste de las trece colonias, no se izo parte a nivel de estado a las nuevas posesiones en el Caribe y el Pacífico (Puerto Rico, Cuba y Filipinas) Una razón principal para esto era que estas nuevas posesiones quedaban distantes del territorio continental, además en el caso de Puerto Rico, estamos hablando de una isla habitada por cerca de un millón de personas que eran a todas luces culturalmente diferentes a la metrópolis. Era un pueblo que tenía un idioma diferente, una formación y organización distinta, la gran mayoría eran católico, racialmente estaban mezclados y sobretodo eran muy pobres.

            Como menciono Karl Stephen Herrmann, Brigadier-General, U.S. Volunteers, en su reporte en  1900 : “about one-sixth of the people of Porto Rico are educated and of Spanish blood, of the rest, perhaps one-half can be molded by firm hand into something approaching decency; but the remainder are ignorant, filthy, untruthful, lazy, treacherous, murderous, brutal and black” (K.J. Herrmann, From Yauco to Las Marias, Boston, 1900 pag. 35.)

            Obviamente el gobierno Estadounidense no deseaba darle unos poderes políticos y parte en la toma de decisiones del país a un pueblo que consideraban inferior.  Puerto Rico se declara una posesión de los Estados Unidos que pertenece pero no es parte de.

            Con el pasar del tiempo el liderato político de Puerto Rico entendió las intenciones reales de la metrópoli y comenzó a dejar sentir su malestar, adoptando en sus plataformas políticas la idea de la independencia. El Gobierno Estadounidense al notar estas molestias, ni corto ni perezoso, mediante el congreso comenzó a evaluar la idea de hacer algunos cambios a la ley Foraker, para aquietar las masas.

            En Marzo del 1917 se aprueba la ley Jones en la que se declara ciudadanos de los Estados Unidos a los que hasta ese momento eran ciudadanos de Puerto Rico. Este acto tuvo varias consecuencias para los puertorriqueños. Con la otorgación de la ciudadanía, inmediatamente los puertorriqueños fueron elegibles para participar en la primera Guerra mundial, como carne de cañón como parte del Ejército norteamericano. Y para aplacar las ansias, lograr la lealtad y comprar la conciencia, se nos ensena a asociar una seria de bondades de la ciudadanía impuesta adquirida.  Bondades que son recitadas por todos y que están incrustados en nuestro colectivo socio-cultural, como el acceso a las asignaciones federales, el libre acceso al territorio estadounidense entre otras. Llegándose en muchos casos a percibir el ser ciudadano norteamericano como una condición superior a cualquier otro ciudadano de otro país al momento de viajar.

            Es importante señalar que como mas adelante ocurrió en Hawái, la religión fue un elemento muy importante en el camino hacia una hegemonía con la metrópolis. Era necesario por parte del Estado, arrancar del pueblo cualquier vinculo que nos distanciase del ideal americano, y el Catolicismo era un factor vinculante con la vieja metrópolis ya que en el régimen español la iglesia católica formaba parte de la administración gubernamental. Es por eso que una de las medidas que mas prontamente adopto el gobierno militar seguido de la invasión del 1898 fue la separación de iglesia y estado; no solo porque esta separación se concebía indispensable dentro de la tradición gubernamental norte americana, sino además para facilitar el crecimiento de una ideología y patrones culturales que facilitarían un “mutuo entendimiento” entre ambos países que se considero de mucha importancia. (A.G. Quintero Conflictos de clase y Política en Puerto rico 1986)