APLICABILIDAD A PUERTO RICO DE DOS DISPOSICIONES DE LA CARTA DE DERECHOS (BILL OF RIGHTS) EN LA CONSTITUCION ESTADOUNIDENSE

TBR

Instrucciones

Hay dos disposiciones fundamentales establecidos en la Carta de Derechos (primeras 10 enmiendas a la Constitución después de aprobada).

Una es el derecho de poseer y portar armas y la otra la separación de Iglesia y Estado, ésta última buscando que no se fomente una religión o denominación religiosa sobre otra.  Dé su opinión al respecto en cuanto a ambas. Por ejemplo: ¿cree que en Puerto Rico debe aplicar la primera? Y en cuanto a la segunda, y sobre todo durante la época navideña, ¿cree que se debe adornar los edificios públicos (escuelas, agencias de gobierno) con símbolos relativos al nacimiento de Cristo?  ¿No viola esto el derecho de los ateos, musulmanes, judíos, budistas, hindúes etc. Que no creen en Cristo?

Contestación

Las enmiendas hechas a la constitución de los estados unidos conocidas como la carta de derecho fueron, ratificadas en el 1791, como parte de los reclamos y preocupaciones de sectores anti federalistas que temían, que algunos artículos en la constitución podían ser mal interpretados en el futuro (cosa que está sucediendo) dando unas concesiones al poder federal sobre el estatal.

De ese número de enmiendas realizadas son dos las que más resonancia tienen en la esfera pública y política del país (USA).

La primera enmienda garantiza entre otras cosas que “the Congress shalll make no law respecting an establishmente of religion”.  Antes de entrar de lleno y contestar las preguntas relacionadas a esta enmienda debemos dejar claro primero: Que en ninguno de los documentos de los padres fundadores se habla de “separación de Iglesia y estado” este concepto fue acuñado posteriormente y se nos ha sido insertado en la “psiquis” como si fuera la intención de los fundadores. Segundo, como he mencionado en mis pasadas participaciones es importante que a la hora de analizar cualquier asunto o problema lo hagamos desde el contexto en que sucedió el mismo.

En el caso de la primera enmienda, la misma lo que garantiza es la prevención de que el gobierno interfiera en asuntos estrictamente de la iglesia y que el mismo no establezca una religión del estado. Recordemos que los fundadores de las trece colonias en su mayoría vinieron a América huyendo de la persecución religiosa, viniendo de países (Inglaterra, Alemania, España, Francia) en donde existía una religión establecida por el estado y por ende existían leyes que prohibían la libertad de culto fuera de esas religiones establecidas.

La primera enmienda es una restricción al poder del gobierno federal, no es una otorgación de poder. Esta enmienda previene que el gobierno Federal de alguna forma establezca una religión nacional, pero la misma en ningún momento le da poder al gobierno (federal) a interferir en relaciones de “Estado e Iglesia” decididas por los Estados.

Es importante aclarar que la enmienda claramente dice que “el Congreso no hará ninguna ley”, en ninguna parte dice ni se refiere a los Estados.

Ejemplo cuando los Estados autorizaron el uso de fondos públicos para sustentar algunas iglesias nadie en la recién nacida republica considero esto como una violación de la primera enmienda.

Como cuestión de hecho en varias de las constituciones de los Estados originales hasta mediados del siglo 19 contenían un lenguaje y  elementos calves del cristianismo, en algunos casos se les exigía a los funcionarios públicos el pertenecer y reconocer la existencia de DIOS. El mismo día que fue aceptada la enmienda a la constitución (“First Amendemnt”) en el congreso fue aprobado en conjunto una resolución en favor a: “Day of national preyer and thanksgiving”. En otro caso 24 horas después de haberse aprobado la primera enmienda de la constitución encontramos las siguientes expresiones de la cámara de representantes : ” We acknowledge with grateful hearts the many signal favors of Almighty GOD, especially by affording them an opportunity peacefully to establish a constitutional government for their safety and happiness”[1]

Como hemos visto contrario a lo que erróneamente hemos creído, no fue la intención de los padres fundadores el desarraigar la religión en especifico el Cristianismo, de la esfera gubernamental. Desde la herrada decisión de la Corte suprema en el caso “Engel vs. Vitale 1962, hemos crecido con la idea de que era la intención de los fundadores, con la primera enmienda crear la “wall of separation”  esa barrera para impedir la interacción de la iglesia con el estado en asuntos que competen al bienestar de la ciudadanía. Fue en ese entonces que se acuñó la famosa frase de “separación de Iglesia y estado” que a costa de una mal informada o viciada interpretación ha acelerado el deterioro moral del pueblo y la contracción del poder de los estados frente al gobierno federal.

En resumidas cuentas el espíritu de la primera enmienda es en pos de la protección, no solo de la libertad de culto de los ciudadanos sino también de la salvaguarda de la independencia de la iglesia y la libertad de los Estados.

Ahora bien en relación a la pregunta, Hay varios elementos que componen y definen la identidad cultural de un pueblo. Sin duda alguna la religión es uno de esos elementos definitorios. En el caso de Puerto Rico al igual que en los Estados Unidos, el cristianismo, sus elementos de culto y sus celebraciones son parte ya de folclore y parte de la identidad cultural del país.

Si tomamos el ejemplo mencionado en la pregunta sobre la utilización de adornos alusivos a la navidad en edificios Públicos y escuelas y si estos deberían ser utilizados y promovidos o no por el gobierno. Encontramos que si seguimos la interpretación herrada de la primera enmienda, el gobierno se vería privado de promover utilizar y subsidiar, cualquier actividad o celebración, como la repartición de juguetes en el día de Reyes, las de las fiestas “patronales”, cualquier ayuda a la clase artesana del país que se dedica a la taya de santos de palo, tendría que ser eliminada, al igual que cualquier utilización de imágenes alusivas a estos, etcétera, etcétera, etcétera.

Para finalizar puedo decir que al utilizar elementos alusivos a al cristianismo o a cualquier religión, No se violan los derechos de aquellos que profesan distintas religiones,  ya que luego de haber visto y estudiado el contexto, en el cual fue redactada, presentada y aprobada esta enmienda a la constitución, queda claro que la intención de la misma y de sus precursores jamás fue el excluir la religión del gobierno sino mas bien el salvaguardar la libertad de la iglesia restringiendo al gobierno Federal de interferir con los asuntos de la misma, permitiendo además que los Estados en su libre juicio puedan establecer relaciones e interacción con el sector religioso, de la manera que le plazca a sus constituyentes.

En el caso a la segunda enmienda a la constitución, esta ha sido eje de controversia en la nación en estos últimos meses, esto en parte a los lamentables actos de violencia ocurridos en Colorado y en la escuela elemental de “Sandy Hook”. Estos eventos junto a la propaganda de algunos medios de comunicación y sectores liberales asociados al gobierno han puesto nuevamente en la palestra pública, la discusión sobre la pertinencia y relevancia de este derecho constitucional.

Varias interpretaciones han querido ser aplicadas a esta enmienda y numerosos intentos por sectores liberales han sido infructuosos en limitar, modificar y hasta eliminar a esta por medio de la rama judicial y legislativa.

Ahora bien antes es importante entender el contexto histórico en el cual esta enmienda fue realizada. Esta enmienda fue realizada con dos propósitos principales, primero el permitir la formación de cuerpos militares para la protección del estado y segundo el permitir que los ciudadanos, tengan libre acceso a las armas para su protección contra elementos criminales y en especial contra la eventualidad de que el Gobierno federal se convierta en tirano.

Esto es evidenciado con las expresiones del Juez de la suprema corte Joseph Story quien en 1833, menciona que: “The right of a citizen to keep and bear arms has justly been considered the palladium of the liberties of the republic, since it offers a strong moral check against the usurpation and arbitrary power of rulers, and will generally, even if these are successful in the first instance, eneble the people to resist and triumph over them”

Gorge Manson, quien es el padre de la carta de derechos “Bill of Rights” menciona en relación a esta enmienda: “What is the militia? It is the whole people. To disarm the people is the best and most effectual way to enslave them”

Thomas Jefferson, Uno de los padres fundadores, principal redactor de la declaracion de independencia y tercer precidente de la nacion menciona: “Laws that forbid the carrying of arms… disarm only those who are neither inclined nor determined to commit crimes… Such laws make things worse for the assaulted and better for the assailants; they serve rather to encourage than to prevent homicides, for an unarmed man may be attacked with greater confidence than an armed man.” [2]

Ahora bien teniendo algo claro el contexto histórico de esta enmienda, podemos contestar la pregunta

Siendo este (el derecho a la portación de armas) un derecho protegido por la constitución, cada estado tienen sus regulaciones y estipulaciones en cuanto a la posesión y portación de armas. En el caso de el estado de la Florida, en donde resido, para poder comprar un arma de fuego solo tengo que ser mayor de 21 años ser residente del estado y pasar por un Background check” el cual se realiza de forma electrónica en la armería. En cambio en Nuestro Puerto Rico Contrario a lo que varios compañeros han expresado el proceso de compra de un arma de fuego es uno tortuoso y oneroso en extremo ($400.00 Aprox para solo el proceso de solicitar el permiso).

Claro que todo esto responde a nuestra realidad colonial, (ningún gobierno facilita las armas a sus colonos) en la que  aunque cobijados por los mismos derechos de otros ciudadanos norteamericanos, se nos restringe el acceso de armas de forma indirecta haciendo el proceso uno casi imposible de lograr.


[1] Documentary History of the First Federal Congress (johns Hopkins, 1977), pp.228,232

[2] Tomas Jefferson’s commonplace book, 1774-1776, quoting from Ion Crimes and Punishement (1764) by criminologist Cesare Beccaria.

La Familia Puertorriqueña

Introducción.

             La familia puertorriqueña del siglo 21 ha sufrido un sin número de cambios en esta últimas décadas. Cada uno de sus componentes has sido afectado y sus estructuras jerárquicas  han sido canjeadas. Los cambios económicos sufridos en estos últimos 70 años en nuestro Puerto Rico han tenido un efecto profundo en la forma, estructura y las relaciones en nuestra familia. Los modelos familiares tradicionales han sufrido modificaciones en respuestas a las nuevas realidades, económicas, sociales y políticas que se viven hoy día en la isla del encanto.

             Estos cambios de una manera u otra, han traído algunos resultados positivos y otros no tanto, los cuales vemos reflejados cada día en las portadas de los periódicos del país. Es la intención de este trabajo el identificar algunos de los cambios sufridos en nuestras estructuras familiares y a su vez mencionar algunas de sus consecuencias. 

La Familia Moderna

 Definición de familia

 Podemos definir el concepto de familia de manera simple como: un grupo de individuos relacionados entre sí de forma emocional, biológica y legal.  Si vemos otras definiciones como la de la Real Academia Española, ésta define el concepto familia como: “Grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas: conjunto de ascendientes, descendientes, colaterales y afines de un linaje.” (Real Academia Española, 2010). Resulta interesante la descripción dada en el artículo 16.3 de la “Declaración Universal de los Derechos Humanos” de la ONU: “La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado” (General, Unidas, & Miembros, 1948). Según  el Diccionario  de sociología la familia es: Un grupo de individuos relacionados entre sí por lazos de sangre, matrimonio o adopción.

 Los miembros de la familia forman una unidad económica, los miembros adultos, son responsables de la crianza de los niños. Todas las sociedades implican alguna forma de familia, aunque la forma de la familia es muy variable. En las sociedades industriales modernas el formulario principal de la familia es la familia nuclear, aunque también se encuentran una variedad de relaciones de la familia ampliada. (“family definition | Sociology Dictionary,” 2008)

 

Cambios Generales en la Familia

 Las familias en general han adoptado diversas “formas” en  momentos y lugares diferentes. Sus atributos y composición han tenido un cambio considerable en los últimos 150 años. Originalmente las familias de tipo “nuclear” de dos pares, ha sido la unidad familiar dominante en los Estados Unidos y en otras sociedades occidentales. Estas eran familias grandes, en donde padres e hijos realizaban en conjunto las tareas de la granja familiar. En estos tipos de familias grandes, las tareas, las actividades y la educación de los hijos giraban alrededor de la vida campesina.  (Papalia, Olds, & Ruth, 2004).

 Vemos que a mediados del siglo XX, existe un abandono de la vida rural, las familias disminuyen en tamaño y hay un movimiento hacia trabajos asalariados y urbanos. El hombre sale a trabajar y los niños ahora pasan la mayoría del tiempo no realizando tareas en la granja sino en la escuela. Durante los últimos cincuenta años este cambio se ha acelerado. En la actualidad es muy posible que ambos padres estén trabajando y los niños comiencen desde más temprano en centros preescolares y participen de actividades extracurriculares, para a si cubrir las horas que sus padres trabajan.

 

La Familia como Grupo Social

 La familia es una de los grupos sociales de tipo primario, es de carácter permanente y de mayor influencia. El tipo de relación es de larga duración con reglas explicitas, es decir, reglas que son discutidas, claramente expuestas y conocidas por todos los miembros del grupo” y gozan de relaciones e interacciones cara a cara, personales, frecuentes y de intimidad.  (Vázquez, 2010a)  

 

La Familia Puertorriqueña

 Hemos vistos algunas definiciones generales de lo que se entiende por concepto “familia. Hemos visto además la transformación que ha sufrido la “familia” en estos últimos 150 años en América. Ahora,  ¿cómo podemos definir a la familia puertorriqueña? ¿Compartirá cualidades similares a las esbozadas anteriormente referentes al concepto de “familia en general?

Cambios en la Economía y sus consecuencias.

 La familia puertorriqueña se ha visto afectada grandemente en estas últimas décadas por los profundos cambios que ha sufrido nuestra nación en estos últimos 80 años. Uno de esos cambio lo ha sido el económico, el cual ha tenido ramificaciones sociales.

 Antes de la década de los 40, la economía puertorriqueña era una en su totalidad agraria. La mayoría de la población vivía en las zonas rurales y por lo tanto su método de sustento estaba íntimamente relacionado con la agricultura. Este tipo de economía permitía al igual que en Norteamérica que el núcleo familiar trabajara en conjunto y por lo tanto su interrelación era constante. Aunque esta situación iba en detrimento en cierta medida de la educación de los más pequeños, estos por otra parte creaban lazos afectivos más fuertes debido al intercambio constante con todo el núcleo familiar.

 Proyectos económicos y políticos que tuvieron su génesis en las décadas de los 40 y 60 como parte de proyectos como el de “Manos a la Obra”  promovieron la industrialización de la isla. A mediados del siglo XX se comienza a notar un crecimiento en la población urbana en especial en aquellas ciudades más grandes, Puerto Rico empezó a caminar por un sendero que al cabo de varias décadas lo convertiría en un país predominante mente urbano.  (Scarano, 2008a)

 Esta migración de individuos a las zonas urbanas, provenientes de las zona rural (muchos de ellos buscando un bienestar económico), se movilizaron con toda su familia a las zonas costeras y a los frágiles  cascos urbanos que no contaban con  una infraestructura lo suficientemente fuerte como para sostener esta población masiva, “la migración de gente de escasos recursos hacia las zonas urbanas ocasiono graves problemas de vivida, empleo y salud”  (Scarano, 2008b)

 Si bien es cierto que estos eventos trajeron consigo unos cambios sociales y económicos profundos a nuestra isla, parte de esos cambios en cierta medida fueron positivos. Como lo mencionan algunos sociólogos “Como consecuencia de este crecimiento en el desarrollo económico, se experimentó un gran adelanto en el orden social, reduciendo la mortandad, además en el campo de la educación, la mitad del presupuesto se dedica a la educación y a la salud “ (Cáceres, 1996). Aunque en general estos logros representan un éxito en cualquier “liga”, no se puede olvidar el efecto y los daños colaterales sufridos por algunos pocos y sobre todo por la estructura familiar puertorriqueña.

 

 La Bonanza Económica y la Pobreza Extrema

 

Las mejoras en infraestructura y el adelanto tecnológico del país permitió una mejora en la oferta de más empleos y mejor remunerados (comparados con los de la década del 50 hacia atrás), esto permitió el nacimiento de una frágil clase media que infectada con el germen consumista, comenzaba a mirar hacia el norte para buscar su paradigma.  Pero, ¿por cuánto tiempo durará esta bonanza?

 

Efectos en “La Loza”

 

Con los nuevos trabajos y con la recién nacida codicia, alimentada por las compañías publicitarias,  ya no era suficiente que papá saliera a trabajar, sino que ahora también es necesario que mamá trabaje, para así poder cumplir las demandas y seguir los estilos de vida que vemos en las revistas y catálogos de moda de New York y Paris.  Como resultado de esta nueva tendencia, los roles en la familia fueron resumidos, traspalados, invertidos y en otros casos hasta amalgamados, todo con el fin de lograr mantener el estatus social del jetset criollo.

 Fue así que se fue dejando cada vez más el cuidado y atención de los hijos en manos de otros, como si la función única de los padres fuera la de un mero proveedor. Comenzando con los recién nacidos que penas salen de la sala de parto ya tienen su matrícula hecha en el “day care” de la esquina. Y tan pronto tienen ya edad para entrar a la escuela primaria, al final del día serán atendidos por el “after school program” de turno (esto en el mejor de los casos) pues papi y mami saldrán mas tarde de la oficina, pero eso sí, con el “hapy meal” para la cena. 

 

Efectos en “El Fanguito”

 

Este crecimiento económico no fue a la par en todas partes, pues aquellos sectores de la sociedad que décadas antes buscando el bienestar, abandonaron el campo para trasladarse a la ciudad, terminaron viviendo en el denominado  “fanguito” y formando los barrios pobres. La situación de estas familias que ahora son un numero más en las estadísticas de pobreza, era poco alentadora. La estructura familiar tradicional “nuclear” es una atípica en este grupo, pues en su mayoría las familias están constituidas por madres solteras que dependen de subsidios del gobierno o de sus padres para el sustento y ayuda en la crianza de sus hijos. En otros casos encontramos a abuelos criando a sus nietos ya que los mismos fueron abandonados por sus padres.

En fin, este sector afectado por su precaria situación económica sufre despiadadamente de la disparidad económica y social, pues por un lado la televisión y las campañas publicitarias le han creado un deseo de consumo extremo que en nada concuerda con su realidad económica, y por otro lado las estructuras de poder (político, económico y social), buscan apaciguar y controlar ese deseo de satisfacer esa “necesidad infundida” con el discurso y la doctrina del buen ciudadano, pretendiendo que este sector sea conforme con su “status quo” económico y social. “La conformidad, en Puerto Rico, se enseña como una virtud personal. Si eres obediente, eres descrito como buena persona” (Vázquez, 2010b)

 

Los Efectos en General: Materialismo e Individualismo

 

Como hemos visto, estos cambios económicos y sociales causados por los procesos de industrialización y urbanización entre otras cosas, nos ha convertido en una sociedad de consumo con  un estilo de vida competitivo y tenso, en el que se demanda a toda costa “la “satisfacción inmediata” de las apetencias y deseos, que ya han sido adoptados como necesidades“.(Renes Ayala, 2008). De este modo este egoísmo económico individualista a cambia el paradigma familiar, dejando de actuar como un sujeto colectivo: hemos cambiado a ser un sujeto individual dejando a un lado la búsqueda del bien, la felicidad y la funcionalidad de la familia en común.

Este  individualismo patológico tiene como resultado que cada miembro “jale para su lado” para lograr así su satisfacción individual en vez de la del colectivo familiar.  Por un lado tenemos a papá queriendo obtener un mejor carro o un bote más grande, mamá una casa de estilo mediterráneo y zapatos de diseñador y el hijo, cada vez más frio e indiferente, aprende por ejemplo, que lo importante en la vida es el acumular bienes materiales y que la “familia” es simplemente una unión económica de bienes gananciales por la cual puede lograr estos.

Otras consecuencias relacionadas a estos cambios de paradigmas los vemos más claros en las estadísticas y en las portadas de los periódicos que a diario reflejan un mal funcionamiento familiar, pobres relaciones padre-hijos y una crisis de divorcios. Múltiples casos de maltrato infantil, y violencia doméstica, conducta agresiva en el contexto familiar, problemas de relaciones de poder y de salud mental en la familia, y la lista puede ser más larga.

 

Conclusión

 

Los cambios estructurales y funcionales que la familia puertorriqueña moderna ha sufrido en las últimas décadas han sido muchos y con diferentes variantes. En este trabajo he querido darle más atención a aquellos que son resultado directo e indirecto de los cambios económico-sociales, ya que como hemos visto la familia puertorriqueña no ha estado exenta de los efectos causados por los cambios económicos sufridos en occidente en los pasados 70 años. Algunos de nosotros podemos apreciar estos cambios más de cerca al comparar nuestra experiencia familiar con la de aquellas generaciones más recientes.

 Sabemos que el individualismo y el materialismo a extremo no sólo han degenerado en cambios  estructurales y de jefatura en la familia, sino que además ha afectado la funcionalidad de la misma.  Todo esto ha ido en detrimento de este grupo social primario, que como sabemos por lo aprendido en clase, tiene una función en extremo importante para la formación y socialización de los individuos.

 Es ahora responsabilidad de nosotros como futuros profesionales, miembros y/o jefes de familia que, ahora conociendo todo esto, adoptemos medidas que ayuden y contribuyan  al sostenimiento y mejoramiento de esta estructura importante estructura (familia) que es la base de la sociedad. 

 

Bibliografía

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La insurrección de Lares “Grito de Lares”

El Grito de Lares fue un evento trascendental en nuestra historia y muy significativo. Fue un reclamo por parte del criollo que se sentía desolado. Representa el sentir de un pueblo que cansado de unos abusos y desgastados por los altos impuestos y una situación económica precaria, vio en las armas la respuesta a su problema. Así que inspirado con el ambiente de libertad y revolución que permeaba en esos momentos en toda América, en septiembre 23 de 1868, liderados por Ramón Emeterio Betances y Segundo Ruiz Belvis llevaron el proyecto nati-muerto de libertad.

España para la década de los 60 (1860) estaba muy ocupada tratando de sostener, mantener y controlar a sus colonias a lo largo de toda Latinoamérica, tarea que le costaba mucho al gobierno especialmente en el área económica. Su guerra con Perú y Chile además de otras revueltas en Cuba, estaban sangrando las arcas gubernamentales y la única forma que la corona española tenia para sufragar todas estas campañas militares era mediante el cobro abusivo de impuestos mercantiles que estaban ahogando a las colonias cubanas y puertorriqueñas.

El malestar por la debacle económica y la decadencia social que la corona tenia sumergida a la isla era insoportable. Las marcadas diferencias de trato y justicia hacia los criollos que eran marginados por el gobierno llevó a ese nuevo pueblo naciente a deslindarse de sus antepasados.

Para mediados del siglo 19 el germen de la independencia fermentaba en la mente de los dirigentes criollos de la isla, a pesar de las fuertes sanciones que la corana imponía a las mentes liberales y subversivas. Esto no desalentó para nada a Betances que desde Santo Domingo  gestaba la revuelta en contra del gobierno español apoyado por el gobierno Dominicano, quien le había prometido además de un pequeño ejército de soldaos preparados, un barco armado con municiones para la batalla. Segundo Ruiz Belvis, desde chile buscaba adeptos a su causa en este país quien prometería apoyo militar, pero este nunca llegaría y Belvis moriría misteriosamente en tierra chilena sin cumplir su cometido.

Los planes no fraguaron como se esperaba y el proyecto nati-muerto de libertad puertorriqueña, con la muerte de Belvis y otros sucesos que discutiré a continuación se convirtió en la crónica de una muerte anunciada.

Cuando todo estaba listo, el gobierno español mediante confidencias logra enterarse de los planes de Betances y mediante presión política logra que el gobierno dominicano presidido por Buenaventura Báez, no permitiese la salida del grupo revolucionario y además la corona española consigue la confiscación del barco cargado de suministros y documentos comprometedores, que estaba en el puerto de San Tomas.

Perplejos por lo ocurrido en Santo Domingo y San Tomas, además de la detención de varios líderes en la isla, los insurgentes que quedaban, aterrados con la idea de ser arrestados sin ates cumplir su propósito, adelantaron sus planes. Con una evidente desventaja militar, 400 a 600 campesinos mal entrenados se lanzaron desde la haciende de Manuel Rojas, en grito de guerra y tomaron el ayuntamiento del pueblo. En la Madrugada del 24 de septiembre se proclama la republica de Puerto Rico.

Los resultados, ya todos los conocemos, la revuelta fue aplastada y el proyecto de libertad no sería retomado. Con la guerra hispanoamericana en pocos años, el sentimiento anticolonial en contra de España desaparecería, pues Puerto Rico pasaría a ser pertenecía de E.U.

A pesar del  pasar del tiempo aún el germen sigue vivo y el proyecto de libertad ahora palpita a otro son, pues  aunque el tirano, no es el mismo, la sed de libertad la levamos todos en el corazón.

Por Cesar O Rivera.

La invasión norteamericana a Puerto Rico en el año 1898 durante la Guerra Hispanoamericana, sus antecedentes, y su impacto en la sociedad puertorriqueña a principio del siglo XX y XXI.

Como estudiante de estudios en Religión, me pareció pertinente que en este proyecto trate de forma somera, discutir los eventos y las formas en las que el gobierno Norteamericano utilizo los grupos religiosos protestantes y católicos para buscar lograr una hegemonía en la colonia que había invadido. Veremos en este trabajo la influencia de los grupos religiosos protestantes y sus aportaciones tanto sociales como espirituales en la isla y su marcada influencia en el proyecto expansionista norteamericano y  sus intentos de americanización de la isla.

Para finales del siglo 19 Los Estados Unidos invadió a Puerto Rico, como resultado de su intervención en la guerra Hispano-Cubana, que esta última nación había reanudado en el ’95. Estados Unidos, que ya había expresado su determinación desde temprano en el Siglo XIX de apoderarse de Cuba y Puerto Rico, (únicas dos colonias que quedaron a España en el Nuevo Mundo) decidió intervenir en la guerra. Al intervenir, desarmó el Ejército Libertador de Cuba, le impuso la Enmienda Platt como condición para salir de la isla y tomó a Puerto Rico como botín de guerra para pagar los costos de ésta. Tomó también a Filipinas y decidió quedarse con Hawái.

En esa época tanto los militares, los políticos, los economistas, los filósofos y los teólogos protestantes coincidían en que la expansión de Estados Unidos fuera de sus fronteras era vital para la salvación del desarrollo de su economía, la preservación de su posición de poder en el mundo y para el fortalecimiento de sus instituciones políticas liberales frente a las del viejo mundo europeo. La mayoría de los teólogos protestantes alimentaban la ideología justificadora del  “destino manifiesto“, que se basaba en la idea que Estados Unidos, como nación protestante  de instituciones liberales y democráticas, era la expresión máxima de la historia humana, por lo cual tenia la responsabilidad de preparar el mundo para la culminación de la historia (Gotay S. S., 1983) (merk, 1963).

Esta teología constituía el fundamento ideológico-religioso del nacionalismo norteamericano y la misma vendría a ser la que animara todo el movimiento misionero de EE.UU. durante el período de las invasiones al Caribe de 1898 a 1930. La literatura protestante de la época está llena de expresiones muy parecidas a las del Rev. Dr. Josiah Strong, quien era el representante máximo de esta teología y además era el presidente de la Asociación de Iglesias Evangélicas de Estados Unidos para la época.

Los protestantes concebían a los Estados Unidos como una nación “regenerada” e identificaban “evangelización” con “americanización”, esto es, “ciudadanía en el Reino de Dios” con la “ciudadanía americana”. En consecuencia, para los misioneros y los conversos puertorriqueños, los términos americanización, Estados Unidos, capitalismo, democracia, progreso tecnológico, educación pública y obediencia a las leyes de Estados Unidos serán sinónimos de evangelio y protestantismo. “Exactamente de la misma manera en que 400 años antes y durante la “cristiandad” las instituciones y los valores de la cultura española nacional fueron también sinónimo de evangelio”. (Gotay S. S., 1983)
El protestantismo y el Capitalismo constituían una sola cosa dentro de la ideológica  nacionalista americana, Es por esto que los misioneros religiosos, los educadores y los militares coincidían en un proceso de “americanización”, al cual le era esencial la “protestantización” de los nuevos territorios. (Silva-Gotay)

Las actas de los misioneros definían su misión en los territorios conquistados en forma análoga a la definición de objetivos de la Junta de Misioneros de la Iglesia Hermanos Unidos:

“…inaugurar un trabajo que asegure la americanización de la isla, así como su entrada a las alegrías y privilegios del verdadero discipulado cristiano…, debemos inaugurar una escuela y así alcanzar cientos de niños que pueden ser formados por medio de esta agencia para la responsabilidad de la ciudadanía americana” (UBC, Jun 1899)

Es importante señalar que como mas adelante ocurrió en Hawái, la religión fue un elemento muy importante en el camino hacia una hegemonía con la metrópolis. Así que una vez finalizada la invasión y la anexión de la isla. Era necesario por parte del Estado, arrancar del pueblo cualquier vínculo que se nos interponga al ideal americano, y el Catolicismo era un factor vinculante con la vieja metrópolis ya que en el régimen español la iglesia católica formaba parte de la administración gubernamental. Es por eso que una de las medidas que más prontamente adopto el gobierno militar seguido de la invasión del 1898 fue la separación de iglesia y estado; no solo porque esta separación se concebía indispensable dentro de la tradición gubernamental norte americana, sino además para facilitar el crecimiento de una ideología y patrones culturales que facilitarían un “mutuo entendimiento” (Garcia, 1974) entre ambos países que se considero de mucha importancia.

En el caso especifico de la iglesia católica, esta también sufre los estragos de la guerra y de la americanización, al culminar la invasión más de la mitad de los clérigos católicos huyeron a España dejando a una estructura religiosa débil y desprovista ante la nueva metrópolis. La Iglesia católica dentro de los Estados Unidos también se ve afectada por esta guerra hispanoamericana Esa minoritaria iglesia de inmigrantes se sumó a la justificación ideológica expansionista cuando tuvo que tomar la decisión de apoyar a España, la nación católica por antonomasia, o apoyar a Estados Unidos, la nación protestante de la cual eran parte.

El estado norteamericano veía la Iglesia Católica dentro de sí como un serio enemigo de sus instituciones políticas y la calificaba como un “problema de seguridad nacional”. De aquí que al momento de la decisión sobre la intervención de US. en la guerra contra España, la nación católica, los católicos de US tuvieran en sus manos un serio problema de legitimidad. En este momento la Conferencia de los Obispos de la Iglesia Católica de Los Estado Unidos. tomó la decisión de apoyar a Los Estado Unidos. en la guerra. De aquí en adelante las revistas católicas apoyaron la intervención de Los Estado Unidos. con una ideología nacionalista de carácter religioso tan vigoroso como la de las iglesias protestantes.

Como vemos la iglesia católica en Puerto Rico tuvo que pasar por un proceso de adaptación durante las primeras décadas del siglo XX. Las autoridades eclesiásticas tomaron como beneficioso el que el nuevo gobierno no pudiera inmiscuirse en sus asuntos internos. No obstante, tuvieron que entregar parte de las instituciones sociales que habían fundado, tales como escuelas, hospitales y asilos, que serían administradas por los estadounidenses. Las que quedaron en sus manos, tuvieron que ajustarse a las nuevas regulaciones gubernamentales.

Una ves consolidada la ocupación, y arrancado la iglesia católica española del gobierno local, varias sectas protestantes comenzaron una intensa campaña de evangelización de la isla. Y para ya finales del 1920 se estaban invirtiendo cerca de $250,000.00 anualmente.

La participación o la intervención de la  iglesia no solo fueron en el campo evangelizador sino también vemos la influencia protestante en la educación laica y en otras esferas.  Como nos menciona Samuel Silvia Gotay “Ministros y misioneros de confianza para el nuevo régimen participaban (paradójicamente) en el proceso de separar la iglesia y el estado, trabajando activamente en la reorganización de la educación, la salud y las leyes” (Gotay S. S., 1971)

El “neocolonialismo” norteamericano impulsaba el protestantismo como ideología religiosa que debía parearse con el capitalismo, la democracia, el progreso tecnológico y la educación popular. Las denominaciones protestantes contribuían a la progresiva americanización por sus modelos  religiosos y pedagógicos.

En pocos años se crearon redes escolares de importancia donde se  atrajo y se formo una nueva clase media emergente que nutria las redes eclesiales, desarrolladas de manera sistemática con la repartición racional del territorio entre denominaciones.

La obra educativa y de salud fueron de mucha importancia, con la creación de 35 escuelas diarias para 3,000 adultos 2 secundarias, 3 escuelas industriales y 8 hospitales y dispensarios (Dussel, 1995)  .

Era evidente que en la mente de los dirigentes de la nueva metrópolis tanto la educación como la religión eran piezas claves para lograr la americanización de la colonia como lo podemos ver en las siguientes expresiones  del Comisionado de educación pública de los Estados Unidos, quien escribía al de Puerto Rico lo siguiente: “Una educación que contempla el cambio del lenguaje nativo, implica un cambio de religión y el cambio completo del cuerpo de tradiciones de la gente”. (Harris, 1900)

Además  el General Groff, que estuvo a cargo de la educación durante la dictadura militar norteamericana en Puerto Rico, escribía en el “Independent” con las mismas intenciones:

Por cuatro siglos, España trató de cristalizar este pueblo. Ese deber ha sido transferido ahora al pueblo Americano. Los hombres de Dios que pueden ver lo bueno en lo demás y entienden aún a los Latinos, debieran ser enviados a espiar la tierra y establecer iglesias y escuelas… cada maestro debe ser un misionero… Puerto Rico está destinado a convertirse en un estado de la Unión Americana. La clase de estado que pueda ser, dependerá grandemente del trabajo que realicen las sociedades religiosas de Estados Unidos” (Puerto Rico as a Missionary Field, 1898)

El protestantismo fue generalizando unos valores y concepciones contradictorios con la cultura de deferencia y paternalismo de la vida de hacienda que representaba un obstáculo. Además fue desarrollando también nuevas lealtades y la figura de autoridad fue moviéndose  del hacendado al misionero norteamericano.

Tanto en la educación como en su trabajo evangelizador directo, el protestantismo fue generalizando unos valores y conceptos contradictorios con la cultura de la deferencia y el paternalismo de la vida en la hacienda: Principalmente: la importancia de la conciencia individual y la acción en términos de la libertad de esa individualidad, el ataque a la autoridad jerárquica, la dignificación del trabajo manual (que era denigrado en la hacienda) y la importancia independiente de la mujer.

Los valores desarrollados por el protestantismo tenían gran  tangencia con la ideología que fue generalizando el artesanado. Las iglesias protestantes concentraron sus esfuerzos en los trabajadores agrícolas y en este sentido contribuyeron al acercamiento de estos con los sectores proletarios que provenían del “artesanos” (campesinos y trabajadores agrícolas). Desde comienzos de la campaña “evangelizadora” los artesanos se percataron de los valores positivos de este movimiento y, a pesar de ser ellos en términos generales ateos, lo respetaron, concentrando sus ataques a la religión Católica Española que contaba entre sus adeptos a los hacendados y su elite.

En el aspecto económico de la isla, a raíz de la invasión e implantación del gobierno de la metrópolis, se dieron cambios sociales que fueron dando forma a la nueva estructura social y económica de la isla. Fue un proceso de cambio de una economía semi-feudal de haciendas a una economía dominada por la agricultura de plantaciones capitalistas.

El modelo económico de la hacienda ya no encajaba con el de la metrópolis. Es por esto que la política económica de los primeros gobernadores norteamericanos fue dirigida al establecimiento y el crecimiento de las grandes compañías norteamericanas del azúcar y el tabaco. Relegando así la función del hacendado al capataz. Y fue así que muchas de las tierras y el control de la agricultura cambio de manos y la agricultura de la isla paso a ser una dirigida al monocultivo.

En el aspecto político El proceso de apropiación norteamericano fue tan evidente que en 1930 controlaba el 44% de la tierra dedicada a la producción azucarera. La burguesía criolla compuesta en su mayoría por los hacendados  tuvo entonces que enfrentarse a un enemigo distinto al español.  Como muy bien lo expone Ángel quintero: “como dueños de los medios de producción, los hacendados constituían la clase antagónica al interés imperialista en la inversión para la producción. Así, la política colonial durante los primeros años de la ocupación fue dirigida claramente a quebrar su hegemonía. Lo que había sido una ofensiva nacional frente a España se convirtió en una lucha defensiva frente a los Estados Unidos” (otros, A. QUINTERO y, 1979)

Al ser desplazados por los norteamericanos, los hacendados criollos comenzaron a idealizar al campesino del siglo XIX, al jíbaro, que por décadas habían menospreciado. Y se refugiados en ese recuerdo idealizado buscaban adeptos y aliados. Otros sectores burgueses se hicieron “pitiyanquis”, colaborando con los gobernadores norteamericanos de facto, los generales Miles, Brooke y Davis (RIVERA, 1972)

Es necesario mencionar la posición política local, respecto a la dependencia a los Estados Unidos, se puede mencionar tres posiciones fundamentales en la isla:

La que planteaba la anexión de Puerto Rico como un estado más de Norteamérica, encabezada por el Partido Unionista. Entre sus ambiciones estaba el   querer convertir a toda América Latina en dominio norteamericano, Como vemos en una declaración de 1907: “Toca a Estados Unidos, respondiendo a sus magníficas tradiciones, crear a la sombra de su bandera, pueblos tan felices como el pueblo americano, presentándose así ante las repúblicas del sur como padres y sustentadores de la libertad en el nuevo continente y propendiendo así a que en el porvenir y en el presente sea más fácil y más justa su hegemonía moral y comercial sobre todo el hemisferio, desde el polo hasta los confines de la Patagonia” (RIGUAL, 1972).

                Los unionistas o, mejor dicho, anexionistas, querían que junto con la ciudadanía norteamericana se diese a Puerto Rico el carácter de Estado de la Unión; por eso, protestaron cuando Taft comunicó que iba a otorgarse la ciudadanía, pero no la estadidad. El Partido Unionista,  expreso: “a pesar de las altivas declaraciones en 1913 y 1914 rechazando la ciudadanía norteamericana si ésta no entrañaba la ulterior anexión irrevocable de Puerto Rico a Estados Unidos”, (FLORES),  Pero en definitiva, se impuso en 1917 la ciudadanía norteamericana para los puertorriqueños.

La otra tendencia planteaba que Puerto Rico fuera territorio autónomo bajo bandera norteamericana y con el derecho de escoger con el tiempo entre la independencia y la estadidad. Unos de sus principales líderes fue Luis Muñoz Rivera, fundador del Partido Unión de Puerto Rico.

Para culminar con el aspecto político de nuestro Puerto Rico, después de la invasión, debo señalar que tanto ahora como al comienzo todavía los líderes de la nación se mantienen intensamente divididos. No existe el consenso necesario para obligar al Congreso a que cumpla la centenaria promesa de Miles. Tampoco el Congreso se compromete a cumplir los deseos mayoritarios del pueblo en consultas de status. Hoy como en mayo de 1900, los puertorriqueños todavía vivimos divididos sobre cómo resolver el problema de status de la isla. La negativa de Estados Unidos de ofrecerle a Puerto Rico los derechos plenos que gozan los ciudadanos estadounidenses provocó la decepción de muchos, mientras otros todavía confían en las bendiciones de la democracia estadounidense. A pesar de que la inmensa mayoría de los puertorriqueños, incluyendo los tres partidos principales, dicen desear mayores poderes políticos y libertades para los puertorriqueños, todavía no existe una fórmula de status que aglutine los deseos y los sueños de la mayoría de nosotros.

Conclusión:

En resumen la “llegada” de los Estados Unidos a Puerto Rico en 1898 provocó un debate paralelo, tanto en Puerto Rico como en los Estados Unidos. Los puertorriqueños debatían sobre cuándo y cómo se materializarían las promesas del general Miles. Los estadounidenses se cuestionaban cómo legitimar la adquisición de un territorio colonial sin tener que convertirlo en parte de la Unión, ni ofrecerle los derechos concedidos por la Constitución. Las tres ramas de gobierno de los Estados Unidos lograron encontrar un consenso y legislaron para Puerto Rico una ley que no le brindó autogobierno, ni concedió la ciudadanía estadounidense. En fin, los estadounidenses resolvieron su problema pero los puertorriqueños seguimos debatiendo, con la misma energía de siempre, sobre cuál será el futuro destino político de la isla.

Fue mi intención en este proyecto el mostrar desde otro ángulo (religión) los eventos relacionados con la guerra hispanoamericana, la invasión norteamericana y el proyecto de americanización de la isla. Vimos que estos sucesos tuvieron un gran impacto no solo en el área espiritual sino también en el área social económica y política de la isla.

Antes de culminar devo ser justo y responsable con la verdad  y dejar claro que los misioneros protestantes y los misioneros católicos de EE.UU. realizaron su labor evangelizadora con gran sacrificio, devoción y sentido de entrega amorosa por la salvación de las almas. No advertían, sin embargo, el carácter ideológico de la teología, la predicación y las prácticas pastorales de su nacionalismo religioso.

Bibliography

Dussel, E. (1995). Historia Social de las iglesias en Puerto Rico, en Historia General de la Iglesia en America Latina, Tomo IV Caribe . Salamanca.

FLORES, R. C. Migración y Cultura Nacional Puertorriqueña.

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Gotay, S. S. (1971). La iglesia ante la pobresa: el caso de las iglesias protestantes historicas. rev. de Administracion publica U.P.R., IV:2.

Gotay, S. S. (1983). La Iglesia Protestante como agente de americanizacion en Puerto Rico. In La Iglesia Protestante como agente de americanizacion en Puerto Rico (pp. 37-66). Universidad de Puerto Rico.

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RIVERA, A. G. (1972). “El desrrollo de las clases sociales y los conflictos políticos en Puerto Rico”,. In R. R. otros, Problemas de desigualdad social en Puerto Rico,. Río Piedras: Ed.Puerto,.

Silva-Gotay, S. La ideologia politica-religiosa de la invasion 1898 capt.1 de los protestantes y la politica en Puerto Rico, 1898-1930 . In S. Silva-Gotay. Ediciones Huracan.

UBC. (Jun 1899). Proceedings of the 4Uth Board Meeting of Home and Foreign Missionary Society., (p. 12).