Los Efectos y Defectos de la “Ley de Derechos Civiles de 1964” en la Nación Norteamérica y el impacto en la Sociedad Norteamericana.

Este próximo 2 de julio del 2014 se celebrará el decimoquinto aniversario de la aprobación de la “Ley de derechos civiles del 1964”, ley que sin duda ha sido una de las de mayor relevancia y trascendencia del siglo XX y que además marcó un hito en el movimiento en pro de los derechos civiles. Aunque si bien esta lucha se había apuntado victorias importantes en la década del 1950, como veremos más adelante en el caso “Brown”, fue en la década de 1960 con la aprobación de esta ley que se marcó un período de intensa actividad por parte del gobierno federal y sectores sociales minoritarios. Es mi intención en este trabajo discutir algunos de los efectos reales de esta ley y cuáles han sido las ramificaciones legales, políticas y sociales que ésta ha tenido en la sociedad norteamericana en estos últimos cincuenta años.

Un caso que ha sido pieza clave dentro del movimiento de los derechos civiles y que sentó las bases para dar paso a la posterior aprobación del Acta de derechos del 1964, lo fue el caso de “Brown vs. Board of Education”(United States Court., n.d.). Aunque la intención quizás en este caso fue la de terminar con la segregación en las escuelas y cerrar un capítulo obscuro de la historia norteamericana, la realidad es que éste abrió la puerta a una crisis política, constitucional y social. Este caso galvanizó la idea de que, era poco realista esperar que un pueblo racista pudiera legislar el fin de la segregación y que por lo tanto era el tribunal quien tendría que terminar con la segregación por medio de decreto.

El efecto inmediato del fallo judicial fue la implementación atropellada de un plan de integración racial prácticamente forzado, que no solo afectó a las escuelas segregadas del Sur sino que también arropó aquellas escuelas en los estados del Norte donde no existía la segregación. Una de las herramientas utilizadas para esto lo fue la distribución de estudiantes entre las escuelas de acuerdo a su raza para así lograr una hegemonía racial. Esto tendría como resultado que miles de estudiantes tendrían que ser trasportados (busing) de forma compulsoria en los diferentes planteles del distrito escolar. Tristemente “existían casos en donde el estudiante promedio pasaba casi dos horas en el autobús todos los días” (Woods, 2004).

A largo plazo esta medida no tuvo el efecto positivo buscado pues en estudios realizados por el Departamento de Educación en el 1983 no se pudo identificar en ninguna de las escuelas integradas que se haya tenido un efecto apreciable en el desarrollo y logros entre los estudiantes negros (Woods, 2004). Y en un prominente libro de texto de Ley constitucional, se concurre que “no hay prueba… de que la integración escolar haya ayudado a los estudiantes de color en alguna manera demostrable” (Stone, Seidman, & Sunstein, 1991). Pero este intento de integración forzada si tuvo resultados adversos en el sistema escolar. Primero agudizó la tención racial entre los estudiantes, pues la mayoría de ellos fueron forzados a atender a escuelas fuera de sus vecindarios y segundo este plan tuvo un fuerte impacto en el presupuesto del los distritos escolares.

En la ciudad de Boston solamente en el 1994 el costo de transporte de los estudiantes fue de 30 millones (Woods, 2004). En el estado de Missouri siguiendo la decisión del Caso “Brown” un juez determinó que la ciudad de Kansas, no estaba haciendo el máximo por lograr una equidad en la población racial de sus escuelas, por lo que ordenó la puesta en marcha de un plan de construcción a través de las escuelas de la ciudad que tendría un costo de más de un billón de dólares. Ya para el 1995 este programa estaría gastando unos $36,111 extra por cada uno de los 36,000 estudiantes del distrito escolar. La justificación de este derroche de dinero era el lograr atraer a los estudiantes blancos a estas escuelas. Al final el resultado fue que la inscripción de estudiantes blancos en las escuelas de la ciudad continuó disminuyendo durante de la próxima década, y el rendimiento de los estudiantes de color no mostro mejoría alguna.(Roberts & Stratton, 1995)

El impacto que tuvo la decisión de la corte en el caso de “Brown” más allá de trastocar los poderes y los límites de las diferentes ramas del gobierno, (Berger, 1977) legitimisó la idea de que el pueblo norteamericano y su legislatura eran en esencia uno racista. Fue esta premisa la que no solo le dio la excusa a la rama judicial de usurpar el poder legislativo sino que también dio paso a medidas por parte del gobierno federal que suplantaron las “Leyes de Igualdad de Oportunidades”, por las de “Acción Afirmativa”. Aunque el espíritu del “Acta de los derechos Civiles de 1964” promovía y buscaba la creación de leyes y políticas como la de “Igualdad de Oportunidades” que requerían que las personas, fueran juzgadas por sus calificaciones como individuos, sin distinción de raza, sexo, edad. Pero lamentablemente ya el caso Brown ya había dejado su marca y tanto la rama Judicial como el Gobierno Federal vieron en la “Acción Afirmativa” el camino a seguir. Ahora, contrario a la “Igualdad de oportunidades”, bajo la “Acción Afirmativa” los individuos serian juzgados en relación con su pertenencia a algún grupo minoritario, recibiendo un trato preferencial o compensatorio en algunos casos para lograr una “representación” más proporcional en diversas instituciones y en la ocupación laboral.

Ahora bien, no se tardó mucho para que de la “Acción Afirmativa” se pasara la implementación sistematizada de “cuotas” (Sowell, 1984) las que fueron vistas como el único vehículo posible para lograr una integración racial. El Gobierno Federal y las Cortes del país no solo promovieron este sistema, sino que también perseguían con vehemencia a todo aquel que no cumpliera con la integración forzada. Así que, aunque careciendo de cualquiera autorización legislativa o el apoyo público a las cuotas, las agencias administrativas de gobierno fueron capaces de hacer cumplir dichas políticas con el apoyo de los tribunales federales, en general, y de la Corte Suprema en particular. El sistema de cuotas fue aplicado a diversas áreas a través del sector público y privado. Toda aquella institución que participara de alguna forma de fondos o recursos federales estaría afectada por estas.

Ningún sector estaba exento, ni siquiera la academia estaba fuera de la sombra de las cuotas. Tanto la composición de los departamentos en las universidades como la propia admisión de estudiantes estaba regulada por el brazo fuerte de las cuotas y privilegios. Casos como el de “Regents of the University of California v. Bakke (1978)” (“Regents of the Uni v. of Cal. v. Bakke | LII / Legal Information Institute,” n.d.), son prueba de esto. En este caso la universidad de California rechaza la solicitud de admisión de Allan Bakke a la escuela de medicina en dos ocasiones ya que la escuela había separado los espacios para estudiantes provenientes de minorías raciales y económicas desventajadas, esto a pesar de que el promedio de Bakke sobrepasaba por mucho el de aquellos que fueron aceptado envés de él. Tristemente lo sucedido con Bakke no fue un evento aislado pues, son muchos los casos, en los que los privilegios raciales van por en sima de los meritos académicos a la hora de ser admitidos.

En el área laboral la implementación de cuotas tuvo un impacto mas fuerte pues esta resultó en un cambio de paradigmas, afectando los criterios para la contratación y promoción de los empleados. Una encuesta realizada en marzo del 1989 en la revista Fortune reveló que solo el 14% de las “Fortune 500 Companies” contratan a sus empleados en base a al talento y meritos; 18% admitió que tienen cuotas raciales, mientras que 54% utilizaron el eufemismo de “metas” envés de cuotas (Farnham, 1989).

Un caso en el que este sistema preferencial es claramente evidenciado lo es el de la “U.S. Steelworker of America v. Weber (1979)”. El señor Brian Weber, un trabajador blanco, le fue rechazada la solicitud para entrada a un programa de entrenamiento en su trabajo basado en meritos de antigüedad (seniority) para darle paso a otro empleado de color con menor antigüedad, pese que esto estaba en clara oposición a la ley de derechos civiles. Este caso fue llevado en distintos foros judiciales en los cuales el señor Weber prevaleció hasta que el caso fue llevado a la Corte Suprema en donde la corte suprema falló en contra del señor Weber en una decisión 4 a 5. En su explicación a la corte el Juez supremo William Brennan sostuvo que “el verdadero significado del Acta del 1964 se encontraba en el espíritu del texto, ya que el espíritu que anima la legislación era uno que tenía como objetivo ayudar a los negros, así que entonces no es estrictamente una violación de la legislación el instituir políticas preferenciales que discriminen en contra de blancos, aunque la redacción de la legislación prohibía específicamente ese tipo de políticas” (Woods, 2004). Lamentablemente las palabras del Juez Supremo Brennan no se dan en un vacío sino que las mismas son parte de la retorica que ha acompañado el movimiento de derechos civiles y el acta de derechos del 1964 en estos últimos años . Al igual que con lo sucedido dentro de las instituciones de educación superior, en el área laboral existen cientos de casos en los que se ha discriminado sistemáticamente en contra de aquellos que no son parte de una minoría.

Ahora, a cincuenta años de la aprobación del Acta de Derechos Civiles del 1964, hemos visto las repercusiones y las amplia ramificaciones que ésta ha tenido, hemos visto como ha cambiado no sólo el panorama político y la historia social de los Estados Unidos, sino que también como se ha alterado el propio concepto de derecho constitucional y el papel de los tribunales.

El verdadero significado de la frase “derechos civiles” ha cambiado mucho desde la decisión de Brown en 1954, o el Acta de derechos civiles de 1964, inicialmente, esto significaba simplemente, que todo individuo debía ser tratado de la misma forma ante la ley, independientemente de su raza, religión, sexo u otras categorías sociales. Pero lamentablemente hemos visto como este movimiento ha degenerado de manera que lo que fue en un momento una herramienta para proteger se ha convertido precisamente en una herramienta para atropellar, y de víctima, las minorías han pasado a ser los victimarios. Y el resultado es el siguiente: la segregación ha sido cambiada por una integración forzada y sistematizada que al final termina produciendo más segregación. Y tristemente de una igualdad de derechos hemos pasado a un sistema preferencial de cuotas, donde los privilegios suplantan los meritos.

Referencias
Berger, R. (1977). Government by judiciary: the transformation of the fourteenth amendment (2nd ed., p. 483). Harvard University Press.

Brinkley, A. (2003). La sociedad Opulente. In Historia de Estados Unidos. Un Pais en Crecimiento (3rd ed., pp. 931–940). Mexico: McGraw-Hill.

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Henretta, J. A. (2008). The Emerging Civil Right Struggle. In America’s History (6th ed., pp. 852–861). Boston/New York: Bedford/St. Martin’s.

Morison, S. E. (1980). War and Political Change. In The Growth of the AmericanRepublic (3rd ed., pp. 785–791). New York: Oxford Univerity Press.

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Roberts, P. C., & Stratton, L. M. (1995). Ruled by Judges. In The New Color Line (1st ed., pp. 54–57). New York: Regnery.

Shapiro, B. (2004). Brain Washed (pp. 35–52). Nashville: WND Books.

Sowell, T. (1984). Civil Rights: Retoric or Reality (1st ed., p. 41). New York: William Morrow and Company, Inc.

Stone, G., Seidman, L., & Sunstein, C. (1991). Constitutional Law (3rd ed., p. 1671). Aspen Publishers.
United States Court. (n.d.). History of Brown v. Board of Education. uscourt.gov. obtenido en Febrero 11, 2014, de http://www.uscourts.gov/educational-resources/get-involved/federal-court-activities/brown-board-education-re-enactment/history.aspx

Woods, T. e. J. (2004). Civil Rihts. En The Polotically Incorrect Guide To American History (1st ed., pp. 195–212). Washington: Regney.

Relaciones raciales, de “Jim Crw a Pleassy vs Ferguson”

Relaciones raciales, de “Jim Crow a Pleassy vs Ferguson”
Las leyes Jim Crow.

Con las heridas de la guerra apenas comenzando a sanar, y con el amargo sabor de un proceso de reconstrucción atropellado, la joven y aún maltrecha Nación Estadounidense, se adentraba a uno de los periodos quizás mas difíciles en su historia política y social. Es que con la implantación de las leyes “Jim Crow” a finales del siglo XIX comienza uno de los puntos más bajos en la historia afroamericana.(Conservapedia, 2012)

Por un periodo de casi 85 años (1880-1964) la sociedad estadounidense se mantenía dividida (segregada) prácticamente en dos sectores, esto gracias a la aprobación de diversas leyes que promovían la segregación y la discriminación racial en el país. A este conjunto de leyes se les daba el nombre de “Jim Crow”.

“Jim Crow” fue un personaje creado por Thomas Dartmouth quien entre 1828 y 1831 compuso una canción y rutina de baile en donde representaba a un viejo y lisiado esclavo negro. Esta representación que tuvo auge en los comienzos de la guerra civil, sirvió para fomentar la imagen y el estereotipo de inferioridad asociado con los negros. Mas tarde para la década de 1890, “el término “Jim Crow” llegaría a significar la separación de los negros de los blancos y las costumbres y leyes generales que subordinaban los negros como un pueblo inferior”(Conservapedia, 2012)

Este tipo de leyes, se puede decir que tienen su base y origen en los “Códigos Negros” aprobados en el tumultuoso periodo de reconstrucción, que aunque otorgaba algunos derechos a los negros libres, sentó precedente a las leyes Jim Crow. Estas leyes que tuvieron su arranque gracias a las alianzas políticas y compromisos electorales entre el bloque demócrata de los estados del sur que ansiaban el final de la intervención federal en sus tierras y de los Republicanos del norte, que buscaban la colocación de su candidato Rutherford B. Hayes, en la casa blanca.

Con la llegada de Rutherford B. Hayes a la Casa Blanca (1877-1881), la situación en cuanto a los derechos a los negros fue degenerando. A pesar de leyes como los “Códigos Negros”, el “Acta de Derechos Civiles del 1866” y las enmiendas “14” y “15” a la Constitución (1870) que garantizaban algunos derechos civiles y el derecho al voto, el gobierno izo prácticamente nada para garantizar estas leyes.

Ante la indiferencia y en muchos casos la complicidad del gobierno federal muchas de las legislaturas estatales aprobaron leyes e impuestos dirigidos a coaptar e impedir que los Negros ejercieren su derecho al voto. Se aprobaron además leyes que promovían la segregación racial, en los espacios públicos como escuelas, hospitales, parques, medios de transportes y en lugares privados.

En 1875 se logro dar un paso adelante en la lucha, con la aprobación de la “Ley de los Derechos Civiles de 1875” esta ley “declaraba la ilegalidad de la segregación en los lugares públicos al decretar que “todas las personas tienen derecho a disfrutar por igual y en su totalidad de los servicios en hoteles, lugares públicos sobre tierra y agua, teatros, así como en otros lugares públicos recreativos”(Salgado, 2010). Lamentablemente esta ley fue declarada inconstitucional por la corte suprema en 1883.

Las leyes Jim Crow llegaron a su final con la presidencia de Lyndon B. Johnson (1963-69). Johnson quien fuere Vice presidente durante la administración del Presidente John F. Kennedy, trabajo incansablemente en pos de los derechos de los afroamericanos y al asumir la presidencia luego del asesinato de Kennedy logro la aprobación del “Acta de Derechos Civiles del 1964” y el “Acta del Derecho al Voto del 1965” poniendo así fin a casi un siglo de lucha.

Plessy v. Ferguson
Homer Plessy, era un ciudadano del estado de Luisiana, que radicó una demanda de clase luego de haber sido expulsado de un vagón que era solo para blancos. Este caso luego de ganar en diferentes niveles, finalmente el Tribunal Supremo, falló en contra de Plessy, dando así un rudo golpe a los derechos de los afroamericanos.

El caso Plessy v. Ferguson 163 U.S. 537 decidido en el 1896, introdujo en el vernáculo legal americano la famosa doctrina de “Separados pero Iguales”. De acuerdo con el fallo de la Corte Suprema, el requerimiento de la Decimocuarta Enmienda a la Constitución de que el Estado extienda a todos los ciudadanos igual protección ante la ley, no requiere que se permita a los blancos y los negros a utilizar las mismas instalaciones. Siempre y cuando estas instalaciones separadas para blancos y negros fueran iguales, entonces el Estado estaría en el cumplimiento de las exigencias de la Decimocuarta Enmienda. Pero “todo el mundo sabía que la “igualdad” de “separados pero iguales” era una cuestión técnica, y que grave desigualdad era tolerada en la práctica.”(Conservapedia, 2007)

El gran problema que esta decisión traía a la lucha por los derechos civiles era que con este fallo, la Corte Suprema dejó claro que las garantías de igualdad de la recién aprobada Decimocuarta Enmienda a la Constitución, se limitaban únicamente a los derechos de naturaleza civil y política y que las leyes de Jim Crow eran constitucionales siempre que permitieron instalaciones “separadas pero iguales”.

Referencias.
Conservapedia. (2007). Plessy v. Ferguson – Conservapedia. Conservapedia. Retrieved from http://www.conservapedia.com/Plessy_v._Ferguson
Conservapedia. (2012). Jim Crow. Conservapedia.com. Retrieved from http://www.conservapedia.com/Jim_Crow
Salgado, H. (2010). Derechos civiles 1875. Ponce. Retrieved from https://interbb.blackboard.com/bbcswebdav/pid-4734880-dt-content-rid-26148450_1/courses/201423.8341/Derechos Civilies %28notas%29 %282010-11%29_Salgado.pdf

De la prosperidad a la ruina: De los rugiente 1920s a la Gran Depresión

DE LA PROSPERIDAD A LA RUINA: DE LOS RUGIENTE 1920S A LA GRAN DEPRESIÓN

By César O. Rivera

Los “Rugientes Veintes” Fue sin duda una época caracterizada por un dinamismo social, artístico y cultural. Económicamente, la época vio una difusión a gran escala con el uso masivo de automóviles, teléfonos, electricidad y equipos eléctricos, además de un crecimiento industrial sin precedentes, y una demanda de productos de consumo que sin duda produjeron cambios significativos en la cultura y estilo de vida americano.

En el plano económico la década del 1920 fue un periodo de amplio desarrollo para la nación norteamericana. Gracias a su participación en la Primera Guerra Mundial como “acreedor de gran parte de las deudas de los países aliados”, (Serrano, 2010) tuvo como resultado que al final la nación lograra posicionarse como una de las primeras economías del mundo.

En el área de producción y desarrollo industrial los E.E.U.U. “aumentaron en un 64% su producción”. En sectores como el del acero hubo un crecimiento de un 70%, en el petróleo 156% y un 95% en los productos químicos.(Serrano, 2010).

Podemos decir que fueron varios los factores que contribuyeron a la expansión y crecimiento económico, pero sin duda los más importantes de todos estos fueron los avances tecnológicos, y la gran expansión industrial que estos posibilitaron. Un buen ejemplo de esto lo fue la industria automotriz, que gracias a al desarrollo de la “línea de ensamblaje de Henry Ford, (además de otras innovaciones), se convertiría en la industria más importante del país. La Gran demanda de productos de consumo como el automóvil, no solo beneficiaba al fabricante de estos sino que también aquellas compañías con productos relacionados a estos también “hacían su agosto”.

La bonanza el excedente y los excesos parecían que nunca llegarían a acabarse en los alocados años veinte. El consumismo en extremo y la ambición material se entremezclaban con un optimismo que en ocasiones rayaba en arrogancia. Pero como muy bien cantaba nuestro querido Héctor Lavoe “Todo tiene su Final” y ese final se hizo visible el 29 de octubre del 1929, día que pasaría a la historia como el “Martes Negro” (The Library of Congress, n.d.). En este día el índice industrial cayó 43 puntos (Goldston, 1981), lo que terminó con todas las ganancias del año anterior, esto generó en un pánico generalizado entre los accionistas.

Ahora el país entraría en un periodo de recesión económica que durará casi una década. Ahora bien, esta “Gran depresión” más bien fue el producto de múltiples factores económicos, sociales y políticos que contribuyeron y prolongaron la misma. Uno de estos factores fue la especulación excesiva en el mercado de valores que resultaba en la sobrevaloración de las acciones. Gracias al éxito y al crecimiento de las compañías, la especulación bursátil llevó a miles de estadounidenses a invertir fuertemente en el mercado de valores.

Un número significativo de estos nuevos y ambiciosos inversionistas llegaron a realizar préstamos para poder comprar más acciones. Esto causo un aumento de los precios y creó una burbuja económica. Debido a la compra de margen, los inversores podían perder grandes sumas de dinero si el mercado caía o incluso no avanzaba con la suficiente rapidez, cosa que sucedió el fatídico martes negro.

Otro de los factores que contribuyeron al periodo de recesión fue la falta de diversificación de la economía. Durante casi toda la década de los 20′ se había dependido casi exclusivamente de pocas industrias como la de la construcción y de la fabricación de automóviles. (Brinkley, 2003a). Con la disminución de la venta de automóviles a finales del 1929 y la casi paralización de la construcción, la economía norteamericana sufriría otro duro golpe.

En junio de 1930 el Congreso aprobó la Ley Arancelaria Smoot-Hawley que elevó los aranceles a miles de productos importados. La intención de la ley fue fomentar la compra de productos fabricados en Estados Unidos al aumentar el costo de los bienes importados. Esta medida trajo como resultado que las otras naciones incrementaran los aranceles sobre los bienes fabricados en Estados Unidos, en represalia, lo que llevó a la reducción del comercio internacional, y el empeoramiento de la depresión.(Desconocido, n.d.)

En el 1933 la cifra del desempleo llegó a un 25% a nivel nacional (Swanson & Williamson, 1972), miles de familias y negocios no pagaron sus préstamos y más de 5,000 bancos quebraron(“Great Depression,” 2009). En un cuadro como éste, llega a la Casa Blanca Frankling Delano Roosevelt. Tan pronto entró en la casa blanca Roosevelt puso en marcha una serie de medidas y proyectos conocidos como el “New Deal”. La primera fase de éste (First New Deal), trataba con diversos sectores de la economía que se encontraban sumamente afectados como la banca, la industria ferrocarrilera y la agricultura. Es entonces que entra en acción La Administración Federal de Ayuda de Emergencia, que proporcionó $500 millones para el socorro los estados y ciudades, más afectados mientras que la CWA (Administración de Obra Civil) proporcionó entre 1933-1934 dinero para operar proyectos de ornato y limpieza (Harrell & Gaustad, 2005)
En la segunda parte del plan de Roosevel (Second New Deal), que fue implantada entre el 1935 al 1938, e incluye el Acta Wagner, que promovía las uniones laborales, la creación de la “Work Progress Administración”, que convirtió al gobierno federal el empleador más grande de la nación (Harrell & Gaustad, 2005) además del Acta de Seguridad Social que va dirigida velar para ninguna persona viva en la pobreza extrema luego de retirarse.

Fueron muchas las medidas, leyes y agencias que fueron implantadas y creadas a raíz del “New Deal” del presidente Roosevelt. De ellas, las más sobresalientes o que más ruido causaron fueron la ley que dio paso a lo de conocemos actualmente como el “Seguro Social” y la creación de la “Federal Housing Administration” (FHA). La ley de Seguridad Social como mencioné en el párrafo anterior garantizaba de alguna forma el bienestar y seguridad económica de aquellos trabajadores que debido a su edad o algún padecimiento físico, no pudiesen continuar trabajando. Por otro lado la agencia FHA tenía como objetivo el mejorar las condiciones de vivienda, además de proporcionar un sistema de financiamiento a través de préstamos garantizados por el gobierno.

Como hemos visto, las medidas implantadas por el presidente Roosevelt, durante los terribles años treinta, aunque no detuvieron del todo la gran depresión económica que sufría el país, sirvieron de aliento y alivio a una sociedad que en su mayoría estaba en la pobreza. El Nuevo Trato, no tuvo los efectos milagrosos y redentores que algunos sectores nos quieren hacer creer, pero definitivamente, lograron trazar el camino y encarrilar la economía maltrecha de la nación.

De la Gran Depresión “al Nuevo Trato”

De La Gran Depression “Al Nuevo Trato”

Los “Rugientes Veintes” (Roaring Twenties) término que comúnmente se utiliza para referirse a la década de los años 20 del siglo pasado. Fue sin duda una época caracterizada por un dinamismo social, artístico y cultural. Económicamente, la época vio una difusión a gran escala con el uso masivo de automóviles, teléfonos, electricidad y equipos eléctricos, además de un crecimiento industrial sin precedentes, y una demanda de productos de consumo que sin duda produjeron cambios significativos en la cultura y estilo de vida americano.

Irónicamente estos años de excesos, glamur y opulencia serían seguidos por uno de los periodos más obscuros y difíciles de la nación norteamericana conocido como “La Gran Depresión”. Es de estos años de gloria y esplendor de los 20′, de las políticas económicas del Presidente Hoover, y su papel en el periodo sombrío y traumático de los 30′, de los proyectos y medidas del Presidente Roosevelt y su “Nuevo Trato”, trataremos en este ensayo.

En el plano económico la década del 1920 fue un periodo de amplio desarrollo para la nación norteamericana. Gracias a su participación en la Primera Guerra Mundial como “acreedor de gran parte de las deudas de los países aliados”, (Serrano, 2010) esto tuvo como resultado que al final la nación lograra posicionarse como una de las primeras economías del mundo.

En el área de producción y desarrollo industrial los E.E.U.U. “aumentaron en un 64% su producción”. En sectores como el del acero hubo un crecimiento de un 70%, en el petróleo 156% y un 95% en los productos químicos.(Serrano, 2010).

Podemos decir que fueron varios los factores que contribuyeron a la expansión y crecimiento económico, pero sin duda los más importantes de todos estos fueron los avances tecnológicos, y la gran expansión industrial que estos posibilitaron. Un buen ejemplo de esto lo fue la industria automotriz, que gracias a al desarrollo de la “línea de ensamblaje de Henry Ford, (además de otras innovaciones), se convertiría en la industria más importante del país. La Gran demanda de productos de consumo como el automóvil, no solo beneficiaba al fabricante de estos sino que también aquellas compañías con productos relacionados a estos también “hacían su agosto”.

La bonanza el excedente y los excesos parecían que nunca llegarían a acabarse en los alocados años veinte. El consumismo en extremo y la ambición material se entremezclaban con un optimismo que en ocasiones rayaba en arrogancia. Pero como muy bien cantaba nuestro querido Héctor Lavoe “Todo tiene su Final” y ese final se hizo visible el 29 de octubre del 1929, día que pasaría a la historia como el “Martes Negro” (The Library of Congress, n.d.). En este día el índice industrial cayó 43 puntos (Goldston, 1981), lo que terminó con todas las ganancias del año anterior, esto generó en un pánico generalizado entre los accionistas.

Ahora el país entraría en un periodo de recesión económica que durará casi una década. Ahora bien, esta “Gran depresión” más bien fue el producto de múltiples factores económicos, sociales y políticos que contribuyeron y prolongaron la misma. Uno de estos factores fue la especulación excesiva en el mercado de valores que resultaba en la sobrevaloración de las acciones. Gracias al éxito y al crecimiento de las compañías, la especulación bursátil llevó a miles de estadounidenses a invertir fuertemente en el mercado de valores.

Un número significativo de estos nuevos y ambiciosos inversionistas llegaron a realizar préstamos para poder comprar más acciones. Esto causo un aumento de los precios y creó una burbuja económica. Debido a la compra de margen, los inversores podían perder grandes sumas de dinero si el mercado caía o incluso no avanzaba con la suficiente rapidez, cosa que sucedió el fatídico martes negro.

Otro de los factores que contribuyeron al periodo de recesión fue la falta de diversificación de la economía. Durante casi toda la década de los 20′ se había dependido casi exclusivamente de pocas industrias como la de la construcción y de la fabricación de automóviles. (Brinkley, 2003a). Con la disminución de la venta de automóviles a finales del 1929 y la casi paralización de la construcción, la economía norteamericana sufriría otro duro golpe.

Entre medio de esta debacle económica se encontraba el recién electo presidente Herbert Hoover. Entre las primeras medidas de Hoover para combatir la depresión fue buscar el compromiso de las empresas de no reducir su fuerza de trabajo o reducir los salarios. Pero las empresas tenían pocas opciones. En junio de 1930 el Congreso aprobó la Ley Arancelaria Smoot-Hawley que elevó los aranceles a miles de productos importados. La intención de la ley fue fomentar la compra de productos fabricados en Estados Unidos al aumentar el costo de los bienes importados. Esta medida trajo como resultado que las otras naciones incrementaran los aranceles sobre los bienes fabricados en Estados Unidos, en represalia, lo que llevó a la reducción del comercio internacional, y el empeoramiento de la depresión.(Desconocido, n.d.)

En el 1933 la cifra del desempleo llegó a un 25% a nivel nacional (Swanson & Williamson, 1972), miles de familias y negocios no pagaron sus préstamos y más de 5,000 bancos quebraron(“Great Depression,” 2009). En un cuadro como éste, llega a la Casa Blanca Frankling Delano Roosevelt. Tan pronto entró en la casa blanca Roosevelt puso en marcha una serie de medidas y proyectos conocidos como el “New Deal”. La primera fase de éste (First New Deal), trataba con diversos sectores de la economía que se encontraban sumamente afectados como la banca, la industria ferrocarrilera y la agricultura. Es entonces que entra en acción La Administración Federal de Ayuda de Emergencia, que proporcionó $500 millones para el socorro los estados y ciudades, más afectados mientras que la CWA (Administración de Obra Civil) proporcionó entre 1933-1934 dinero para operar proyectos de ornato y limpieza (Harrell & Gaustad, 2005)

En la segunda parte del plan de Roosevel (Second New Deal), que fue implantada entre el 1935 al 1938, e incluye el Acta Wagner, que promovía las uniones laborales, la creación de la “Work Progress Administración”, que convirtió al gobierno federal el empleador más grande de la nación (Harrell & Gaustad, 2005) además del Acta de Seguridad Social que va dirigida velar para ninguna persona viva en la pobreza extrema luego de retirarse.

La medidas implantadas por el presidente Roosevelt, durante los terribles años treinta, aunque no detuvieron del todo la gran depresión económica que sufría el país, sirvieron de bálsamo, aliento y alivio a una sociedad que en su mayoría estaba en la pobreza. El Nuevo Trato, no tuvo los efectos milagrosos y redentores que algunos sectores nos quieren hacer creer, pero definitivamente, lograron trazar el camino y encarrilar la economía maltrecha de la nación.

Para finalizar, el espíritu de la década de los 20 y los 30 estuvo marcado por grandes emociones, logros, lagrimas y lucha. La nación salió optimista de una guerra mundial que le permitió posicionarse al frente de la economía mundial. Gozó por casi diez años de una economía boyante, llena de excesos y caprichos, los que posteriormente sentaron las bases para el mítico “estilo de vida americano”. Finalmente la nación vivió en carne propia la pobreza extrema, el hambre y la miseria, que puso de rodillas la industria la banca y el comercio, con efectos que fueron sentidos por prácticamente todas la naciones del mundo. Pero al final, gracias a la implantación de medidas, que aunque un tanto invasivas al modelo capitalista, sirvieron para darle nuevas fuerzas y despertar el espíritu de lucha de la nación.

Referencias.

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Desconocido. (n.d.). Smoot-Hawley Tariff. U.S. Deparment of State. Retrieved January 25, 2014, from http://future.state.gov/when/timeline/1921_timeline/smoot_tariff.html

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La industrialización de Norte América y su impacto en la fuerza laboral

La industrialización de Norte América y su impacto en la fuerza laboral

By César O. Rivera

Los últimos 30 años del siglo XIX, fueron unos llenos de cambios, descubrimientos y luchas. La nación ahora se encaminaba a una nueva era, la era del “Capitalismo Industrial”, esta nueva era traería cambios que no solo afectarían la forma de producción sino también a los trabajadores mismos y sus condiciones de trabajo. Es sobre estos cambios, sobre el papel desempeñado por las mujeres y niños en las fábricas y sobre la reacción y ajuste del proletariado ante estos cambios y su interacción con los patronos, de lo que estaremos discutiendo en este ensayo.

Las condiciones de trabajo en las nuevas fábricas, no eran para nada parecidas a la de los talleres artesanales. Para muchos obreros diestros y calificados “el nuevo sistema de trabajo era impersonal y degradante” (Brinkley, 2003). Ahora el obrero se veía sujeto a un horario de trabajo que tenía una jornada laboral de 10 horas al día, seis días a la semana y su ingreso promedio fluctuaba entre unos 400 a 500 dólares por año (Brinkley, 2003). En adición, el obrero en las fábricas estaba expuesto en gran manera a sufrir un accidente laboral, la poca ventilación y una mala higiene fueron varios de los elementos de riesgo que se sumaban al peligro que de por sí representaba la operación de la maquinaria en las fábricas.

De los grupos más afectados, con la llegada de la era industrial, fueron las mujeres y niños quienes llevaron la peor parte. La producción en las fábricas contrario a la de los talleres artesanales no requería una mano de obra diestra y experimentada, es por esto que los dueños y patronos de estas, vieron en las mujeres y niños una fuente de mano de obra barata. En el 1900 “el 20 por ciento de todos los obreros industriales eran mujeres”(Brinkley, 2003) así que “más de cuatro millones de mujeres en el país eran asalariadas” (Henretta, Brody, & Dumenil, 2008). Éstas realizaban empleos de poca salida y con salarios muy por debajo del mínimo necesario para la supervivencia y era mucho menor en comparación con el ganado por los hombres que realizaban la misma labor.

El sector laboral infantil fue el más vulnerable y el que menos protección gozó durante la revolución industrial . Se estima que cerca de “1.7 millones de niños menores de 16 años de edad fueron empleados en fábricas y campos de cultivos” (Brinkley, 2003). Si bien es cierto que hubo intentos a nivel estatal, por regular y mitigar el problema de el trabajo infantil, fue muy poco el efecto que estos esfuerzos tuvieron. La gran mayoría de los niños que trabajaban, laboraban en los campos, “donde este tipo de leyes era regularmente ignoradas” (Brinkley, 2003). En el caso del trabajo en las fábricas, donde los niños debido a su tamaño, realizaban trabajos muchas veces peligrosos y nocivos a la salud, se pasaron leyes que limitaban la edad mínima para poder trabajar (12 años) y “se prohibía que estos trabajasen más de 10 horas al día”,(Brinkley, 2003) pero al igual que en el caso de la agricultura, los dueños de las fábricas hacían caso omiso a estas leyes.

Ante la nueva situación laboral y económica en que se encontraban los trabajadores, estos recurrieron a la formación de gremios y organizaciones sindicales para así poder ejercer mayor presión en sus reclamos. Aunque mucho antes de la guerra civil ya en Norteamérica “existían gremios de artesanos que representaban a pequeños grupos de obreros” (Brinkley, 2003), no fue sino hasta que en el 1869 se fundó la Noble Orden de los Caballeros del Trabajo, que el movimiento obrero tomó forma.

La Noble Orden de los Caballeros del Trabajo, era una organización que prácticamente admitía a la mayoría de los trabajadores sin distinción de oficio ni labor. Dentro de sus logros está la aprobación del acta Congrecional del 1885, en donde “se prohibía la importación de mano de obra contratada” (contract labor) (Morison, 1965). Otra de las uniones laborales importantes del país lo fue la Confederación Norteamericana del Trabajo (AFL, por sus siglas en ingles) esta “se constituyo como una asociación de gremios”(Brinkley, 2003). Uno de los objetivos principales de este sindicato fue la reducción de las oras de trabajo diarias a ocho horas.

La historia sindical del país fue una marcada por protestas, violencia y excesos, tanto de los trabajadores como de los patronos y hasta en ocasiones del mismo gobierno. Uno de los primeros enfrentamientos sindicales lo fue el de la huelga del sindicato de la AFL en contra de la McCormick Harvester Company. En esta huelga resultaron muertos siete policías y 67 más resultaron heridos luego que uno de los manifestantes lanzara una dinamita en represalia al asesinato de 4 huelguistas (Brinkley, 2003). Este incidente dejó una mala impresión en la mente del pueblo norteamericano, quien ahora habia perdido su simpatía por el movimiento sindical.

Otra de las huelgas que cobró notoriedad fue la Huelga de Homested, en Pensilvania en 1892 entre un capítulo afiliado a la AFL y la compañía Carnegie, esta huelga surge a raíz de unos recortes a los salarios de los obreros. Como respuesta al paro el vicepresidente de la compañía cerró la planta y contrató a más de “300 rompehuelgas de la agencia Pinkerton” (Brinkley, 2003) para poder seguir operando la planta. La respuesta de los trabajadores no se hizo esperar y de forma violenta sacaron a los rompehuelgas y los trabajadores volvieron a tener control de la planta. Pero luego de varias gestiones de los ejecutivos de la compañía “el gobernador de Pensilvania envió un contingente de unos 8 mil efectivos de la guardia nacional” (Brinkley, 2003) y gracias a la intervención del gobierno estatal la producción en la planta volvió a restablecerse esta vez con los rompehuelgas.

La gran expansión económica e industrial, que gozó el país a finales del siglo XIX gracias a las nuevas formas de producción y estilos administrativos agresivos, sin duda ayudó al enriquecimiento de los dueños de las fábricas y a la creación de una “clase media”, pero esto a costa de un sector que a pesar de ser la fuerza y motor de las industrias había quedado rezagado. La transformación del artesano diestro al simple obrero de fábrica, la contratación e inclusión en la fuerza laboral de mujeres y niños y las pésimas condiciones de salubridad y seguridad laboral y los atropellos patronales y del gobierno, fueron algunos de los efectos negativos de esta nueva era. Pero de alguna manera todas estas controversias, luchas y sus efectos serán los que definirán el curso a seguir del país en el siglo XX.

Referencias

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DC: Congressional Research Service.
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La expansión hacia el Oeste

La Expansión hacia el Oeste

by César O. Rivera

” La rugiente vitalidad, la energía en cascada del pueblo estadounidense en los años de posguerra, no puede ser mejor ilustrado que en la historia de la conquista del oeste”(Morison, Commager, & Leuchtenburg, 1980a)
El Oeste fue para muchos este lugar romántico, en donde reinaba la figura mítica del vaquero rudo e indomable. Era ese lugar amplio, donde se podía vivir en plena libertad e individualismo. Pero contrario al pensar popular, el Oeste no era un lugar despoblado, pues mucho antes que los ferrocarriles cruzaran de este a oeste, antes que las carretas de los pioneros invadieran la gran pradera, ya en esas tierras se “encontraban indios, mexicanos, franceses y anglocanadienses, asiáticos y gentes de otras razas.”(Brinkley, 2003). Es la intención de este trabajo discutir no solo el proceso de expansión al “viejo Oeste” por parte de los pioneros, sino también tratar la a interacción de estos con aquellas culturas que ya estaban presentes. Así que de la sangre derramada de los Nativos que fueron arrancados de sus tierras, del difícil proceso de cultivo de la pradera y de los abusos y atropellos sufridos por los inmigrantes Chinos y mejicanos, que cultivaron la tierra, extrajeron oro y fijaron las vías del tren, de todos ellos y de sus historias trataremos en este ensayo.

Uno de los primeros obstáculos que se presentó en el proceso de expansión al Oeste fue las cientos de tribus indígenas que habitaban en el área, la solución del gobierno federal ante “el problema Indio” fue la creación de agencias como el “Bureau of Indian Affairs”, la negociación de tratados con las tribus y la creación de leyes como el “Dawes Act” en 1887, todo esto con el propósito de “civilizar” y retener a los indios en reservaciones donde podrían convertirse en agricultores pacíficos.

Pero lamentablemente ni los tratados, ni los acuerdos ni las agencias gubernamentales, pudieron detener las confrontaciones, los abusos y los desmanes de indios y blancos. Fueron cientos las batallas libradas contra las tribus indias en el cuarto de siglo que duró la lucha de conquista del Oeste, de todas estas “una de las más cruciales”(Crocker, 2006) , fue la librada en el1876 y que se conoce como “La Batalla de Little Bighorn”. Esta es considerada como ” el más famoso choque entre blancos e indios” (Brinkley, 2003). Liderados por los jefes “Crazy Horse” y “Siting Bull”, 2,500 guerreros (Brinkley, 2003) de varias tribus libraron una batalla en la cual resultó muerto el famoso Coronel George A. Custer junto a todos sus soldados.

A finales del siglo XIX el modelo agrícola por excelencia en las nuevas tierras lo era el de la “Agricultura Comercial”. En este modelo “el granjero comercial hacía en la economía agrícola lo que los industriales hacían en la economía manufacturera…Ellos se especializaron en cosechas de grandes rendimientos que tuvieran salida en los mercados nacionales e internacionales”(Brinkley, 2003). Este tipo de agricultura por obligación hacía al granjero muy dependiente (cosa que ellos estaban consientes) de los banqueros y de los especuladores. Si bien es cierto que al principio este tipo de economía agrícola rindió grandes frutos, y posicionó a la agricultura como “la espina dorsal de la vida norteamericana” (Brinkley, 2003) lamentablemente esto no duro mucho pues ya para el 1910 “la economía agrícola en general sufría un notable declive en relación con el resto de las actividades comerciales de la nación” (Brinkley, 2003)

Una vez la California pasó a ser propiedad de los Estados Unidos, la oleada de exploradores y pioneros fue tan enorme que a los “californios”(como se conocía a los residentes hispanos de la región)(Brinkley, 2003) les fue imposible asimilar tal invasión. Muchos de los grande ranchos que eran propiedad de los californios fueron expropiados por el gobierno federal esto “a pesar de que el tratado de 1848 con México había reconocido los derechos de propiedad de los Californios y les había hecho ciudadanos de los Estadounidenses”.(Henretta, Brody, & Dumenil, 2008) De esa manera los colonos despojaron a los californios de sus tierras las cuales llevaban labrando por generaciones, pasando de ser dueños y señores a simplemente peones y criados.

La aparente abundancia de trabajo, en la agricultura, la minería y en la construcción de vías de tren, fue un gran atractivo para los mejicanos que se encontraban al otro lado del Rio Grande. Tan grande fue la inmigración de mejicanos que en “Texas solamente la población hispana se incrementó de 20,000 en el 1850 a 165,000 en el 1900” (Henretta et al., 2008) pero a pesar de su gran numero y de efectividad laboral al final del día siembre los pioneros anglosajones ocuparían los puestos más prominentes en la industria, el agricultura y la construcción minera.

Otro de los grupos de inmigrantes, que jugó un papel importante en el desarrollo y formación del Oeste Californiano lo fueron los chinos. Estos en determinado momento llegaron a constituir el 10% de la población (Brinkley, 2003) de California y fueron pieza importante en la construcción de las vías ferroviarias y en la minería. Otra pieza legislativa fue la “Ley de Exclusión China” aprobada en el 1882 y que entre otras cosas prohibía la emigración de chinos a suelo estadounidense por un periodo de 10 años, tristemente esta ley fue extendida por diez años más en el 1892 y en el 1902 se hizo permanente (Brinkley, 2003). Los efectos de esta ley fueron funestos para la población China que luego de aprobada estas leyes disminuyó más de un 40% su población.

Sin duda Fue la conquista del Oeste, un capítulo importante, determinante y hasta cierto punto oscuro en la historia estadounidense. Fue importante porque consolidó al país en un solo continente, flanqueado por dos océanos y con una extensión territorial más grande que cualquier nación europea . Fue determinante porque con las tierras adquiridas en esta campaña la joven nación ahora contaba con una fuente vasta de minerales, materia prima y recursos agrarios que la posicionarían en el camino a convertirse en una gran potencia mundial. Y fue un capitulo obscuro, pues se puede decir que sus territorios conquistados, sus valles, bosques y montañas fueron regados por la sangre, el sudor y lagrimas de miles de nativos americanos, que fueron arrancados de sus tierras y llevados prácticamente al exterminio, de colonos cargados de ilusiones con la idea en mente de “crecer con el país” y de inmigrantes que solo buscaban su buen porvenir y terminaron siendo atropellados y marginados.

Referencias
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