De la Gran Depresión “al Nuevo Trato”

De La Gran Depression “Al Nuevo Trato”

Los “Rugientes Veintes” (Roaring Twenties) término que comúnmente se utiliza para referirse a la década de los años 20 del siglo pasado. Fue sin duda una época caracterizada por un dinamismo social, artístico y cultural. Económicamente, la época vio una difusión a gran escala con el uso masivo de automóviles, teléfonos, electricidad y equipos eléctricos, además de un crecimiento industrial sin precedentes, y una demanda de productos de consumo que sin duda produjeron cambios significativos en la cultura y estilo de vida americano.

Irónicamente estos años de excesos, glamur y opulencia serían seguidos por uno de los periodos más obscuros y difíciles de la nación norteamericana conocido como “La Gran Depresión”. Es de estos años de gloria y esplendor de los 20′, de las políticas económicas del Presidente Hoover, y su papel en el periodo sombrío y traumático de los 30′, de los proyectos y medidas del Presidente Roosevelt y su “Nuevo Trato”, trataremos en este ensayo.

En el plano económico la década del 1920 fue un periodo de amplio desarrollo para la nación norteamericana. Gracias a su participación en la Primera Guerra Mundial como “acreedor de gran parte de las deudas de los países aliados”, (Serrano, 2010) esto tuvo como resultado que al final la nación lograra posicionarse como una de las primeras economías del mundo.

En el área de producción y desarrollo industrial los E.E.U.U. “aumentaron en un 64% su producción”. En sectores como el del acero hubo un crecimiento de un 70%, en el petróleo 156% y un 95% en los productos químicos.(Serrano, 2010).

Podemos decir que fueron varios los factores que contribuyeron a la expansión y crecimiento económico, pero sin duda los más importantes de todos estos fueron los avances tecnológicos, y la gran expansión industrial que estos posibilitaron. Un buen ejemplo de esto lo fue la industria automotriz, que gracias a al desarrollo de la “línea de ensamblaje de Henry Ford, (además de otras innovaciones), se convertiría en la industria más importante del país. La Gran demanda de productos de consumo como el automóvil, no solo beneficiaba al fabricante de estos sino que también aquellas compañías con productos relacionados a estos también “hacían su agosto”.

La bonanza el excedente y los excesos parecían que nunca llegarían a acabarse en los alocados años veinte. El consumismo en extremo y la ambición material se entremezclaban con un optimismo que en ocasiones rayaba en arrogancia. Pero como muy bien cantaba nuestro querido Héctor Lavoe “Todo tiene su Final” y ese final se hizo visible el 29 de octubre del 1929, día que pasaría a la historia como el “Martes Negro” (The Library of Congress, n.d.). En este día el índice industrial cayó 43 puntos (Goldston, 1981), lo que terminó con todas las ganancias del año anterior, esto generó en un pánico generalizado entre los accionistas.

Ahora el país entraría en un periodo de recesión económica que durará casi una década. Ahora bien, esta “Gran depresión” más bien fue el producto de múltiples factores económicos, sociales y políticos que contribuyeron y prolongaron la misma. Uno de estos factores fue la especulación excesiva en el mercado de valores que resultaba en la sobrevaloración de las acciones. Gracias al éxito y al crecimiento de las compañías, la especulación bursátil llevó a miles de estadounidenses a invertir fuertemente en el mercado de valores.

Un número significativo de estos nuevos y ambiciosos inversionistas llegaron a realizar préstamos para poder comprar más acciones. Esto causo un aumento de los precios y creó una burbuja económica. Debido a la compra de margen, los inversores podían perder grandes sumas de dinero si el mercado caía o incluso no avanzaba con la suficiente rapidez, cosa que sucedió el fatídico martes negro.

Otro de los factores que contribuyeron al periodo de recesión fue la falta de diversificación de la economía. Durante casi toda la década de los 20′ se había dependido casi exclusivamente de pocas industrias como la de la construcción y de la fabricación de automóviles. (Brinkley, 2003a). Con la disminución de la venta de automóviles a finales del 1929 y la casi paralización de la construcción, la economía norteamericana sufriría otro duro golpe.

Entre medio de esta debacle económica se encontraba el recién electo presidente Herbert Hoover. Entre las primeras medidas de Hoover para combatir la depresión fue buscar el compromiso de las empresas de no reducir su fuerza de trabajo o reducir los salarios. Pero las empresas tenían pocas opciones. En junio de 1930 el Congreso aprobó la Ley Arancelaria Smoot-Hawley que elevó los aranceles a miles de productos importados. La intención de la ley fue fomentar la compra de productos fabricados en Estados Unidos al aumentar el costo de los bienes importados. Esta medida trajo como resultado que las otras naciones incrementaran los aranceles sobre los bienes fabricados en Estados Unidos, en represalia, lo que llevó a la reducción del comercio internacional, y el empeoramiento de la depresión.(Desconocido, n.d.)

En el 1933 la cifra del desempleo llegó a un 25% a nivel nacional (Swanson & Williamson, 1972), miles de familias y negocios no pagaron sus préstamos y más de 5,000 bancos quebraron(“Great Depression,” 2009). En un cuadro como éste, llega a la Casa Blanca Frankling Delano Roosevelt. Tan pronto entró en la casa blanca Roosevelt puso en marcha una serie de medidas y proyectos conocidos como el “New Deal”. La primera fase de éste (First New Deal), trataba con diversos sectores de la economía que se encontraban sumamente afectados como la banca, la industria ferrocarrilera y la agricultura. Es entonces que entra en acción La Administración Federal de Ayuda de Emergencia, que proporcionó $500 millones para el socorro los estados y ciudades, más afectados mientras que la CWA (Administración de Obra Civil) proporcionó entre 1933-1934 dinero para operar proyectos de ornato y limpieza (Harrell & Gaustad, 2005)

En la segunda parte del plan de Roosevel (Second New Deal), que fue implantada entre el 1935 al 1938, e incluye el Acta Wagner, que promovía las uniones laborales, la creación de la “Work Progress Administración”, que convirtió al gobierno federal el empleador más grande de la nación (Harrell & Gaustad, 2005) además del Acta de Seguridad Social que va dirigida velar para ninguna persona viva en la pobreza extrema luego de retirarse.

La medidas implantadas por el presidente Roosevelt, durante los terribles años treinta, aunque no detuvieron del todo la gran depresión económica que sufría el país, sirvieron de bálsamo, aliento y alivio a una sociedad que en su mayoría estaba en la pobreza. El Nuevo Trato, no tuvo los efectos milagrosos y redentores que algunos sectores nos quieren hacer creer, pero definitivamente, lograron trazar el camino y encarrilar la economía maltrecha de la nación.

Para finalizar, el espíritu de la década de los 20 y los 30 estuvo marcado por grandes emociones, logros, lagrimas y lucha. La nación salió optimista de una guerra mundial que le permitió posicionarse al frente de la economía mundial. Gozó por casi diez años de una economía boyante, llena de excesos y caprichos, los que posteriormente sentaron las bases para el mítico “estilo de vida americano”. Finalmente la nación vivió en carne propia la pobreza extrema, el hambre y la miseria, que puso de rodillas la industria la banca y el comercio, con efectos que fueron sentidos por prácticamente todas la naciones del mundo. Pero al final, gracias a la implantación de medidas, que aunque un tanto invasivas al modelo capitalista, sirvieron para darle nuevas fuerzas y despertar el espíritu de lucha de la nación.

Referencias.

Brinkley, A. (2003a). La Gran Depresióon. In Historia de Estados Unidos. Un Pais en Crecimiento (p. 754). Mexico: McGraw-Hill Interamerica.

Brinkley, A. (2003b). La Nueva Era. In Historia de Estados Unidos. Un Pais en Crecimiento (3 tird., pp. 726–752). New York: McGraw-Hill.

Desconocido. (n.d.). Smoot-Hawley Tariff. U.S. Deparment of State. Retrieved January 25, 2014, from http://future.state.gov/when/timeline/1921_timeline/smoot_tariff.html

Goldston, R. (1981). Great Depression: The U.S. in the Thirties (pp. 39–40). Fawcett Premier.

Great Depression. (2009). In Encyclopædia Britannica 2009 Deluxe Edition. Encyclopædia Britannica.
Hamby, A. L. (2004). For the Survival of Democracy: Franklin Roosevelt and the World Crisis of the 1930s (p. 418). Free Press.

Harrell, D. E., & Gaustad, E. (2005). Unto a Good Land: A History of the American People, Volume 1 (p. 902). Wm. B. Eerdmans.

Serrano, M. (2010). La Crisis Económica de 1929: Roosevelt y El New Deal. Revista de la Facultad de Ciencias Sociales y Juridicas de Elche, 1(6), 112–130.

Swanson, J. A., & Williamson, S. H. (1972). Estimates of national product and income for the United States economy, 1919–1941. Explorations in Economic History, 10(1), 53–73.

The Library of Congress. (n.d.). Depression & WWII (1929-1945). The Library of Congress – America’s Story. Recuperado en Enero 25, 2014, from http://www.americaslibrary.gov/jb/wwii/jb_wwii_subj.html

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