APLICABILIDAD A PUERTO RICO DE DOS DISPOSICIONES DE LA CARTA DE DERECHOS (BILL OF RIGHTS) EN LA CONSTITUCION ESTADOUNIDENSE

TBR

Instrucciones

Hay dos disposiciones fundamentales establecidos en la Carta de Derechos (primeras 10 enmiendas a la Constitución después de aprobada).

Una es el derecho de poseer y portar armas y la otra la separación de Iglesia y Estado, ésta última buscando que no se fomente una religión o denominación religiosa sobre otra.  Dé su opinión al respecto en cuanto a ambas. Por ejemplo: ¿cree que en Puerto Rico debe aplicar la primera? Y en cuanto a la segunda, y sobre todo durante la época navideña, ¿cree que se debe adornar los edificios públicos (escuelas, agencias de gobierno) con símbolos relativos al nacimiento de Cristo?  ¿No viola esto el derecho de los ateos, musulmanes, judíos, budistas, hindúes etc. Que no creen en Cristo?

Contestación

Las enmiendas hechas a la constitución de los estados unidos conocidas como la carta de derecho fueron, ratificadas en el 1791, como parte de los reclamos y preocupaciones de sectores anti federalistas que temían, que algunos artículos en la constitución podían ser mal interpretados en el futuro (cosa que está sucediendo) dando unas concesiones al poder federal sobre el estatal.

De ese número de enmiendas realizadas son dos las que más resonancia tienen en la esfera pública y política del país (USA).

La primera enmienda garantiza entre otras cosas que “the Congress shalll make no law respecting an establishmente of religion”.  Antes de entrar de lleno y contestar las preguntas relacionadas a esta enmienda debemos dejar claro primero: Que en ninguno de los documentos de los padres fundadores se habla de “separación de Iglesia y estado” este concepto fue acuñado posteriormente y se nos ha sido insertado en la “psiquis” como si fuera la intención de los fundadores. Segundo, como he mencionado en mis pasadas participaciones es importante que a la hora de analizar cualquier asunto o problema lo hagamos desde el contexto en que sucedió el mismo.

En el caso de la primera enmienda, la misma lo que garantiza es la prevención de que el gobierno interfiera en asuntos estrictamente de la iglesia y que el mismo no establezca una religión del estado. Recordemos que los fundadores de las trece colonias en su mayoría vinieron a América huyendo de la persecución religiosa, viniendo de países (Inglaterra, Alemania, España, Francia) en donde existía una religión establecida por el estado y por ende existían leyes que prohibían la libertad de culto fuera de esas religiones establecidas.

La primera enmienda es una restricción al poder del gobierno federal, no es una otorgación de poder. Esta enmienda previene que el gobierno Federal de alguna forma establezca una religión nacional, pero la misma en ningún momento le da poder al gobierno (federal) a interferir en relaciones de “Estado e Iglesia” decididas por los Estados.

Es importante aclarar que la enmienda claramente dice que “el Congreso no hará ninguna ley”, en ninguna parte dice ni se refiere a los Estados.

Ejemplo cuando los Estados autorizaron el uso de fondos públicos para sustentar algunas iglesias nadie en la recién nacida republica considero esto como una violación de la primera enmienda.

Como cuestión de hecho en varias de las constituciones de los Estados originales hasta mediados del siglo 19 contenían un lenguaje y  elementos calves del cristianismo, en algunos casos se les exigía a los funcionarios públicos el pertenecer y reconocer la existencia de DIOS. El mismo día que fue aceptada la enmienda a la constitución (“First Amendemnt”) en el congreso fue aprobado en conjunto una resolución en favor a: “Day of national preyer and thanksgiving”. En otro caso 24 horas después de haberse aprobado la primera enmienda de la constitución encontramos las siguientes expresiones de la cámara de representantes : ” We acknowledge with grateful hearts the many signal favors of Almighty GOD, especially by affording them an opportunity peacefully to establish a constitutional government for their safety and happiness”[1]

Como hemos visto contrario a lo que erróneamente hemos creído, no fue la intención de los padres fundadores el desarraigar la religión en especifico el Cristianismo, de la esfera gubernamental. Desde la herrada decisión de la Corte suprema en el caso “Engel vs. Vitale 1962, hemos crecido con la idea de que era la intención de los fundadores, con la primera enmienda crear la “wall of separation”  esa barrera para impedir la interacción de la iglesia con el estado en asuntos que competen al bienestar de la ciudadanía. Fue en ese entonces que se acuñó la famosa frase de “separación de Iglesia y estado” que a costa de una mal informada o viciada interpretación ha acelerado el deterioro moral del pueblo y la contracción del poder de los estados frente al gobierno federal.

En resumidas cuentas el espíritu de la primera enmienda es en pos de la protección, no solo de la libertad de culto de los ciudadanos sino también de la salvaguarda de la independencia de la iglesia y la libertad de los Estados.

Ahora bien en relación a la pregunta, Hay varios elementos que componen y definen la identidad cultural de un pueblo. Sin duda alguna la religión es uno de esos elementos definitorios. En el caso de Puerto Rico al igual que en los Estados Unidos, el cristianismo, sus elementos de culto y sus celebraciones son parte ya de folclore y parte de la identidad cultural del país.

Si tomamos el ejemplo mencionado en la pregunta sobre la utilización de adornos alusivos a la navidad en edificios Públicos y escuelas y si estos deberían ser utilizados y promovidos o no por el gobierno. Encontramos que si seguimos la interpretación herrada de la primera enmienda, el gobierno se vería privado de promover utilizar y subsidiar, cualquier actividad o celebración, como la repartición de juguetes en el día de Reyes, las de las fiestas “patronales”, cualquier ayuda a la clase artesana del país que se dedica a la taya de santos de palo, tendría que ser eliminada, al igual que cualquier utilización de imágenes alusivas a estos, etcétera, etcétera, etcétera.

Para finalizar puedo decir que al utilizar elementos alusivos a al cristianismo o a cualquier religión, No se violan los derechos de aquellos que profesan distintas religiones,  ya que luego de haber visto y estudiado el contexto, en el cual fue redactada, presentada y aprobada esta enmienda a la constitución, queda claro que la intención de la misma y de sus precursores jamás fue el excluir la religión del gobierno sino mas bien el salvaguardar la libertad de la iglesia restringiendo al gobierno Federal de interferir con los asuntos de la misma, permitiendo además que los Estados en su libre juicio puedan establecer relaciones e interacción con el sector religioso, de la manera que le plazca a sus constituyentes.

En el caso a la segunda enmienda a la constitución, esta ha sido eje de controversia en la nación en estos últimos meses, esto en parte a los lamentables actos de violencia ocurridos en Colorado y en la escuela elemental de “Sandy Hook”. Estos eventos junto a la propaganda de algunos medios de comunicación y sectores liberales asociados al gobierno han puesto nuevamente en la palestra pública, la discusión sobre la pertinencia y relevancia de este derecho constitucional.

Varias interpretaciones han querido ser aplicadas a esta enmienda y numerosos intentos por sectores liberales han sido infructuosos en limitar, modificar y hasta eliminar a esta por medio de la rama judicial y legislativa.

Ahora bien antes es importante entender el contexto histórico en el cual esta enmienda fue realizada. Esta enmienda fue realizada con dos propósitos principales, primero el permitir la formación de cuerpos militares para la protección del estado y segundo el permitir que los ciudadanos, tengan libre acceso a las armas para su protección contra elementos criminales y en especial contra la eventualidad de que el Gobierno federal se convierta en tirano.

Esto es evidenciado con las expresiones del Juez de la suprema corte Joseph Story quien en 1833, menciona que: “The right of a citizen to keep and bear arms has justly been considered the palladium of the liberties of the republic, since it offers a strong moral check against the usurpation and arbitrary power of rulers, and will generally, even if these are successful in the first instance, eneble the people to resist and triumph over them”

Gorge Manson, quien es el padre de la carta de derechos “Bill of Rights” menciona en relación a esta enmienda: “What is the militia? It is the whole people. To disarm the people is the best and most effectual way to enslave them”

Thomas Jefferson, Uno de los padres fundadores, principal redactor de la declaracion de independencia y tercer precidente de la nacion menciona: “Laws that forbid the carrying of arms… disarm only those who are neither inclined nor determined to commit crimes… Such laws make things worse for the assaulted and better for the assailants; they serve rather to encourage than to prevent homicides, for an unarmed man may be attacked with greater confidence than an armed man.” [2]

Ahora bien teniendo algo claro el contexto histórico de esta enmienda, podemos contestar la pregunta

Siendo este (el derecho a la portación de armas) un derecho protegido por la constitución, cada estado tienen sus regulaciones y estipulaciones en cuanto a la posesión y portación de armas. En el caso de el estado de la Florida, en donde resido, para poder comprar un arma de fuego solo tengo que ser mayor de 21 años ser residente del estado y pasar por un Background check” el cual se realiza de forma electrónica en la armería. En cambio en Nuestro Puerto Rico Contrario a lo que varios compañeros han expresado el proceso de compra de un arma de fuego es uno tortuoso y oneroso en extremo ($400.00 Aprox para solo el proceso de solicitar el permiso).

Claro que todo esto responde a nuestra realidad colonial, (ningún gobierno facilita las armas a sus colonos) en la que  aunque cobijados por los mismos derechos de otros ciudadanos norteamericanos, se nos restringe el acceso de armas de forma indirecta haciendo el proceso uno casi imposible de lograr.


[1] Documentary History of the First Federal Congress (johns Hopkins, 1977), pp.228,232

[2] Tomas Jefferson’s commonplace book, 1774-1776, quoting from Ion Crimes and Punishement (1764) by criminologist Cesare Beccaria.

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