El Demonio de mi Gata, Maldiciones Generacionales y Otros Mitos Cristianos

Dan Brown escritor norteamericano, sus libros han sido traducidos a 40 idiomas y hasta el 2009 había vendido más de 80 millones de copias, siendo su libro más famoso el de “The Da Vinci Code”. Que estoy seguro que muchos habremos leído o visto su película y conocemos aunque sea someramente su contenido, que como todo libro de ficción está lleno de verdades a medias y meras especulaciones a fin de entretener al lector.

Pero hoy envés de gastar más tinta en esta novela mejor dirijo la atención a Algunos aportes del Evangelismo carismático. A esto que llamo “La Engordada Antología de Mitos Cristianos”, que no son más que una sarta de ideas que nos las quieren vender como doctrinas, que muy bien cumplen con los requisitos de un buen libro de ficción.

Es que este cristianismo de novela, ese que comienza recostándose de las emociones y que coquetea con la pereza en el estudio y termina cambiando la hermenéutica y la exegesis por la interpretación barata de las escrituras, esa que se hace por encima , a la ligera sin tomar el debido tiempo y reflexión. Confiando en las ideas de “aquel que me dijo” y tomando como cierto y absoluto las opiniones basadas en los prejuicios y conceptos heredados.
De esto que nos surgen y se nos suman nuestros Mitos cristianos. Ideas y conceptos que seducen aquellos que no están bien enraizados en la palabra o simplemente satisfacen el deseo de morbo de algunos cristianos que se atoran a la mala en esos temas, que no admiten cuestionamiento porque según sus deponentes solo se explica por el “espíritu”.

De ahí salen los “Demon-Buster”, esos casa demonios, que lo único que exorcizan es la razón y el sano juicio Y terminan atribuyéndole al diablo sus calenturas, y viendo demonios que brincan por las esquinas y que crecen cada vez mas que se cuenta la historia y solo resultan a la verdad, una pobre gata asustada que se coló por la ventana.

Y con esto que he dicho no estoy negando la existencia de demonios o la influencia que ellos pueden tener en nuestra realidad. Así que “envaqueten” las pistolas y apaguen el fuego de la hoguera muchachos por que por esto hoy no me van a martirizar.

Ahora hablemos de otro “best seller” pujado y parido en lo profundo de las calles del macondo cristiano. “Las Maldiciones Generacionales” una nueva obra que nos quieren vender, que afirma que las cosas malas que nos suceden son en consecuencia de los pecados de nuestros antepasados; así que las enfermedades hereditarias , como la diabetes, la obesidad, el cáncer, además de otros asutos como la homosexualidad, el divorcio, y hasta los intentos de suicidios, nos suceden por pertenecer a un grupo familiar cuyo árbol genealógico haya sido infectado por la “iniquidad”

En otras palabras los delitos y faltas de mis padres son transferidos a mí. Así que, según estos genios de la ficción cristiana, nosotros no solo heredamos la naturaleza pecaminosa de nuestros antecesores (la tendencia natural que todos tenemos de revelarnos contra Dios) sino que además cargamos con el abolengo del pecado acumulado por los años.

Los precursores de este disparate dogmatico basan su seudo-doctrina en una combinación de algunos textos (Éxodo 20:5,6; 34:6,7; Números 14:18; y Deuteronomio 5:9,10) que arrastran por los pelos para interpretar a su conveniencia. Sacando de contexto la palabra “Iniquidad” y utilizándola a su conveniencia.

Dicha iniquidad en estos textos se refiere a problemas de conducta que se aprenden y no a algo que se hereda, esta demás decir que la conducta de los padres tiene influencia grande sobre los hijos, el ejemplo bueno o malo de los padres afecta a los hijos. Pero mi hermano, de ahí a que son pecados heredados es mucha la imaginación que se necesita para pensar esto, ahora lo que sí es transferible pero desde un punto de vista genético son las enfermedades lo cual ha sido demostrado por la ciencia, créame que una sesión de exorcismo por maldición generacional no lo va a librar de la herencia de la diabetes si no lleva un estilo de vida sano.

Pero agárrese que esto no termina, como si esto no fuera suficiente los proponentes de esta “doctrina” aseguran que Satanás tiene el derecho de seguir manteniendo un “reclamo Legal” o “Dominio” contra los que aún no han tratado de una forma eficaz con sus maldiciones generacionales.

Así que se requiere un paso adicional aparte de arrepentirse de nuestros pecados, bautizarnos y aceptar a Jesús como nuestro salvador personal. Porque al parecer no es suficiente la sangre de nuestro señor Jesús para limpiar nuestros pecados, así que estos alquimistas de ideas retrogradas han encontrado su piedra filosofal y han diseñado un proceso que involucra una elaborada ceremonia que consiste en investigar y enumerar los pecados de sus antecesores hasta la cuarta generación, confesando los pecados por ellos, recitando en algunos casos oraciones y declaraciones a fin de romper personalmente esas supuestas cadenas o maldiciones generacionales.

Algo que si es totalmente cierto acerca de las “Maldiciones Generacionales”, es que nada de esto se encuentran en ninguno de los testamentos. Esos rituales o enumeración de pecados, y las oraciones recomendadas por aquellos que enseñan estas tonterías no se encuentran en la biblia.

Reflexionemos; Si las maldiciones generacionales fueran una realidad, no cree usted que Dios habría dado las debidas instrucciones en las escrituras respecto a cómo tratar este problema. Además no hay evidencia en la historia de la iglesia cristiana sobre este tema, los apóstoles ni los padres de la iglesia, ni siquiera los líderes de la reforma los mencionan.

Así que como es posible que la biblia ni los principales líderes de la iglesia por más de 1500 años no hayan mencionado tan importante tema para el crecimiento y éxito de los cristianos.

Este disparate niega la suficiencia de las Escrituras, añadiéndole rituales y formulas generadas por el hombre (2 Timoteo 3:15-17, 2 Pedro 1:3-8) además niega la perfecta obra de Cristo en la cruz y niega la enseñanza bíblica de la responsabilidad personal, rehusando a aceptar responsabilidad por nuestros propias faltas y pecados. Negando a aceptar la verdad bíblica de somos tentados de nuestra propia concupiscencia y ni aun el diablo puede obligarnos a pecar (Santiago 1:4)

Epílogo.

Los cristianos debemos de ponernos pa’ nuestro numero, y evitar este tipo de enseñanza amarillista que lo único logra es confundir, tergiversando la palabra de Dios. Porque como vemos estos hermanitos no tienen nada que envidiar al talento imaginativo de Dan Brown, Isabel Allende, o J.K. Rowling, Porque estos muy fácilmente con un poco de tiempo podrían escribir el próximo “Harry Potter” Cristiano, darle un nuevo sabor a “La Casa de los Espíritus” y un giro a “Angels and Demons”.

Y colorín colorado este cuento se acabado.

Por Cesar O Rivera Cruzado

6 thoughts on “El Demonio de mi Gata, Maldiciones Generacionales y Otros Mitos Cristianos

  1. Ezequiel 18

    1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
    2 ¿Qué pensáis vosotros, los que usáis este refrán sobre la tierra de Israel, que dice: Los padres comieron las uvas agrias, y los dientes de los hijos tienen la dentera?(A)

    3 Vivo yo, dice Jehová el Señor, que nunca más tendréis por qué usar este refrán en Israel.

    4 He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá.

    5 Y el hombre que fuere justo, e hiciere según el derecho y la justicia;

    6 que no comiere sobre los montes, ni alzare sus ojos a los ídolos de la casa de Israel, ni violare la mujer de su prójimo, ni se llegare a la mujer menstruosa,

    7 ni oprimiere a ninguno; que al deudor devolviere su prenda, que no cometiere robo, y que diere de su pan al hambriento y cubriere al desnudo con vestido,

    8 que no prestare a interés ni tomare usura; que de la maldad retrajere su mano, e hiciere juicio verdadero entre hombre y hombre,

    9 en mis ordenanzas caminare, y guardare mis decretos para hacer rectamente, éste es justo; éste vivirá,(B) dice Jehová el Señor.

    10 Mas si engendrare hijo ladrón, derramador de sangre, o que haga alguna cosa de estas,

    11 y que no haga las otras, sino que comiere sobre los montes, o violare la mujer de su prójimo,

    12 al pobre y menesteroso oprimiere, cometiere robos, no devolviere la prenda, o alzare sus ojos a los ídolos e hiciere abominación,

    13 prestare a interés y tomare usura; ¿vivirá éste? No vivirá. Todas estas abominaciones hizo; de cierto morirá, su sangre será sobre él.

    14 Pero si éste engendrare hijo, el cual viere todos los pecados que su padre hizo, y viéndolos no hiciere según ellos;

    15 no comiere sobre los montes, ni alzare sus ojos a los ídolos de la casa de Israel; la mujer de su prójimo no violare,

    16 ni oprimiere a nadie, la prenda no retuviere, ni cometiere robos; al hambriento diere de su pan, y cubriere con vestido al desnudo;

    17 apartare su mano del pobre, interés y usura no recibiere; guardare mis decretos y anduviere en mis ordenanzas; éste no morirá por la maldad de su padre; de cierto vivirá.

    18 Su padre, por cuanto hizo agravio, despojó violentamente al hermano, e hizo en medio de su pueblo lo que no es bueno, he aquí que él morirá por su maldad.

    19 Y si dijereis: ¿Por qué el hijo no llevará el pecado de su padre? Porque el hijo hizo según el derecho y la justicia, guardó todos mis estatutos y los cumplió, de cierto vivirá.

    20 El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo;la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él.

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