Ejercicio de lectura bíblica: El relato de Agar e Ismael, Génesis 16:1-16 y 21:8-21.

En los capítulos 16 y 21 del libro de génesis se encuentra una pequeña  historia dentro de otra. Estos textos nos narran algunos eventos ocurridos durante el peregrinar de Abram, hacia la tierra prometida. Eventos que están íntimamente relacionados con una promesa que DIOS le había hecho a Abram y su cumplimiento. Eventos que afectarían su historia personal y de su simiente, hasta nuestros tiempos. Entre otras cosas Dios le había prometido a Abram que su descendencia será tan numerosa como las estrellas en el cielo y que  tendrían la tierra que estaban pisando sus pies (Canaán) por heredad.

            Después de aquel pacto, Abram y Sara toman una determinación que tiene sus consecuencias hasta el día de hoy. Diez años había transcurrido desde aquella promesa de un heredero y numerosa prole y aún Sarai no había quedado embarazada, así que a ella se le ocurrió una solución. Para ese entonces, poseía a una esclava egipcia, cuyo nombre era Agar. Es probable que la hubiera adquirido  Abram y Sarai cuando volvieron de Egipto, a donde habían huido por causa del hambre en Canaán (12:10).

Ante su desespero e impaciencia al no ver resultados Sarai le ofreció a Abram su sierva como concubina para que de ella tuviera un hijo.

            Conforme a las costumbres de la época, esto no implicaba promiscuidad. Textos legales de Mesopotamia indican que una mujer que no podía tener hijos podía buscar una madre substituta; sus hijos serían legítimos y herederos legales.[1]  

Este tipo de práctica era común en esos tiempos y equivaldría en cierto modo, a los in-vitro o bebes de probeta o madres substitutas. Lo curioso de esto es que para simbolizar la relación entre la mujer y la substituta (en la mayoría de los casos la esclava), ésta daba a luz sentada sobre las rodillas de la esposa, que a su vez estaba sentada en el banquillo de dar a luz.

Como vemos lo desacertado de esta decisión no obedece a fallas morales sino que el error de ellos fue seguir su plan sin consultar la dirección de Dios. Esta misma falla la vemos repetida en ocasiones anteriores (12:10). Cuando envés de consultar y confiar en Dios abandona la tierra prometida en tiempos de necesidad, terminando en Egipto,  de donde salió mas tarde de forma vergonzosa (12:19-20)

            Al principio el plan parecía haber funcionado, pero no por mucho tiempo y de esta intervención humana en los planes divinos surge un conflicto entre Sarai y Agar. Una vez que esta queda embarazada los celos y el menosprecio invaden el corazón de Sarai y agravase  el conflicto por el temor de Sarai de perder ante Agar su lugar de señora de Abram.[2] Sarai consigue primero el apoyo total de su esposo y luego aflige a Agar de tal manera que ésta huye y se dirige a Egipto por el camino del desierto de Shur al sur de Beerseba.

Se dice que por haber ella tomado este camino, parece que pensaba regresar a sus familiares en Egipto. Nada más que el orgullo, la pasión y la obstinada terquedad habrían podido llevar a una persona sola a hacer frente a los peligros de semejante yermo inhospitalario; y ella habría muerto, si no la hubieran llamado a la reflexión y al deber la aparición y las palabras del ángel. [3]

Estando en la fuente de Shur el Ángel de Jehová se la aparece a Agar y la hace recapacitar para que volviese sumisa donde  su ama y además le dice que la descendencia de su hijo sería tanta que será imposible contarla. El Ángel además le dice que ese niño que ella llevaba en su vientre debería llamarle Ismael ישׁמעאל (Dios oye). Agar obedece y regresa con sus amos, sumisa y dispuesta a reconocer su posición, vemos que el capitulo termina con el nacimiento de Ismael y Abram con 86 años de edad.

El segundo texto a discutir es lo que podríamos decir la culminación o el clímax de la historia de Agar e Ismael. En el capitulo anterior a este (Génesis 21) se relata que  Jehová visitó a Sara, quien concibió y dio a luz a un hijo, a quien Abraham llamó Isaac (21:1–3). Su nombre quiere decir se ríe. Conforme al pacto abrahámico (17:12), fue circuncidado a los ocho días de nacido (21:4). El relato bíblico dice que Abraham tenía cien años cuando nació su heredero (21:5).

Ahora la lectura comienza (Génesis 22 8-21) con Isaac, el hijo de la promesa, siendo presentado a todos en un banquete celebrando su destete (los niños son amamantados por más tiempo en Oriente que en Europa -los varones generalmente por dos o tres años.) [4]

 Todo parece andar a la perfección. Abraham había hecho la paz con Abimelec (20:17y18) y obtenido los dividendos de un territorio. Pero surge un nuevo problema que se relaciona con la descendencia. La presencia de Ismael causa un conflicto familiar que afecta a Isaac. Sara, quien tenía a su cargo el manejo de la casa, nota dicho conflicto y toma la iniciativa en pedir a Abraham que expulse a Agar e Ismael. La acción no era sólo para solucionar un conflicto familiar entre los dos medio hermanos, sino tiene que ver con el futuro, con la herencia que tenía relación con la promesa de Dios. La reacción de Abraham ante tal posibilidad es de angustia ya que él reconocía y había aceptado a Ismael como su hijo y querría retenerlo consigo. [5]

Aunque la costumbre y las leyes comunes de esa época no aprobaban este tipo de acción.[6] Abram acepta hacerle caso a los reclamos de su mujer, al escuchar del Señor lo siguiente: “No te parezca grave a causa del muchacho y tu sierva; en todo lo que te dijere Sara, oye su voz, porque en Isaac te será llamada descendencia” (21:9–12). En esta ocasión, el Señor vuelve a confirmarle la promesa de hacer una nación de Ismael, porque también era descendiente de Abraham

Abram los despacha temprano en la mañana, y Agar se pierde en el camino en el mismo desierto de Beerseba. Ya sin alimentos y agua potable Ismael desfallece por el cansancio y la sed, su madre lo coloca bajo un arbusto quizás para que absorbiera de algún modo la humedad, mientras ellas incapaz de ver a su hijo morir se sentó a la distancia angustiada olvidando la promesa hecha a su hijo por Dios, y se resigno a lo peor. Dice el pasaje que el joven clamó y lloró y fue escuchado por Dios, y fue así que el Ángel de Jehová desde el cielo guió a Agar hasta una fuente de agua en donde pudieron restablecerse y abastecerse.

Dice al final de esta lectura que Dios estaba con el muchacho quien creció y habitó en el desierto y  su madre le tomó mujer de Egipto. Cuando muere el padre de familia, la madre busca esposa para su hijo, aunque éste sea joven. Como Ismael ahora estaba virtualmente privado de padre, la madre se encargó de formar una alianza matrimonial para él, al parecer de entre sus familiares.[7]

            Vemos en estos pasajes el actuar de DIOS en cada una de los actos de sus hijos. Vemos a DIOS, que de una manera sobrenatural y fabulosa se muestra ante Abram, sellando un pacto que entre muchas otras cosas le aseguraba que su descendencia sería más numerosa que la arena del mar y heredaría toda la tierra frente a sus ojos. También vemos la misericordia de DIOS, velando por la seguridad de Agar y del hijo que llevaba en su vientre, la cual años más tarde ya habiendo nacido el niño y alcanzado la edad de 17, serían por ÉL rescatados de la muerte en el desierto abrazador luego de haber sido expulsados por Abram.

DIOS siempre ha estado presente dispuesto a socorrernos, cuando más lo necesitamos. Podríamos decir que ese fue el mensaje para ellos que recibieron el relato de primera mano y para nosotros. Contamos con un DIOS que se preocupa por los suyos. En estos pasajes se nos muestra el profundo interés y amor que nuestro DIOS tiene por los oprimidos, por aquellos que han sido abusados y maltratados, lo vemos como socorre en dos ocasiones a Agar quien con o sin razón fue maltratada, utilizada y menospreciada.

Es necesario que tanto aquellos que en un principio, escucharon esta historia miles de años atrás, como nosotros en estos días, entendamos  que debemos confiar absolutamente en la palabra de nuestro DIOS sin intervenir, sin querer con nuestras fuerzas o sabiduría tratar ayudar a DIOS. La biblia tiene muchos ejemplos que como éste, nos muestra lo peligroso y contraproducente que puede resultar este tipo de acción.

Abram y Sarai intervinieron de alguna manera en el plan de DIOS y las consecuencias de ese acto aún en nuestros tiempos están presentes.

Según la tradición, el pueblo árabe desciende de Ismael. Éste creció y se fortaleció en el desierto de Parán, al sur de Canaán, se casó con una egipcia, fundó Ismailía y fue padre de doce príncipes. Tuvo además una hija, que vino a ser esposa de Esaú (hijo de Isaac). Ismael e Isaac sepultaron juntos a su padre Abraham (Gn. 25:9). Ismael murió a la edad de 137 años (Gn. 25:17). Sus descendientes, los ismaelitas, se establecieron entre la frontera de Egipto y el golfo Pérsico. El profeta Mahoma colocó a Ismael a la cabeza de su genealogía. Según el islam, Ismael colaboró en la construcción de La Meca.

 

Figure 1 Linaje de Ismael

                       

Según la versión islámica el pacto entre Dios y Abraham  fue hecho y sellado con el sacrificio de Ismael y no de Isaac como argumentan judíos y cristianos. Ese mismo día Abraham, Ismael y todos los hombres de la casa fueron circuncidados mientras que Isaac no había ni siquiera nacido aún, Génesis 17:24-27:”Era Abraham de edad de noventa y nueve años cuando circuncidó la carne de su prepucio. E Ismael su hijo era de trece años cuando fue circuncidada la carne de su prepucio. En el mismo día fue circuncidado Abraham e Ismael su hijo. Y todos los varones de su casa, el siervo nacido en la casa, y el comprado por dinero en el extranjero, fueron circuncidados con él.”. Recordemos que Abraham  tenía cien años al nacer Isaac.

            Muchos han argumentado que en Génesis dice que Isaac iba a ser el sacrificado por orden del dios de Abraham. Según el punto de vista musulmán ésta es una muestra más de la intromisión de manos adulteradoras en el texto bíblico, ya que el islam acepta el Evangelio y la Torá como revelaciones divinas, pero considera que han sido sus textos cambiados deliberadamente. El islam no niega las bendiciones de Dios a Isaac y sus descendientes. Sin embargo, el hijo de la promesa (el primogénito) es Ismael de quien más adelante vino el profeta Muhammad quien para el islam es el último profeta y el sello de los profetas.

 Fue este profeta quien mas adelante escribiría “Combatid en el camino de Allah a quienes os combaten…. Matadlos donde quiera que los encontréis y expulsarlos la oposición (a vuestras creencias es mas grave que matar…Luchad Contra ellos hasta que no haya mas oposición y la adoración debida sea solo a Allah”[8]

Sólo hace falta ver las noticias para corroborar los estragos que las luchas de los descendientes de Ismael con sus parientes israelitas. Luchas que tuvieron su origen y razón en una mal decisión de sus progenitores.

Así que queda en nosotros el aprender de estos errores que los santos hombres de DIOS han cometido a lo largo de la historia y que están escritos en la biblia a modo de ejemplo para nosotros.   


[1]Hernández, E. A., & Lockman Foundation (La Habra, C. (2003). Biblia de estudio : LBLA. (Gn 16.2). La Habra, CA: Editorial Funacion, Casa Editoral para La Fundacion Biblica Lockman.

[2]Carro, D., Poe, J. T., Zorzoli, R. O., & Editorial Mundo Hispano (El Paso, T. (1993-<1997). Comentario bı́blico mundo hispano Genesis (1. ed.) (107). El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano.

[3]Jamieson, R., Fausset, A. R., & Brown, D. (2003). Comentario exegético y explicativo de la Biblia – tomo 1: El Antiguo Testamento (31). El Paso, TX: Casa Bautista de Publicaciones.

[4]Jamieson, R., Fausset, A. R., & Brown, D. (2003). Comentario exegético y explicativo de la Biblia – tomo 1: El Antiguo Testamento (35). El Paso, TX: Casa Bautista de Publicaciones.

[5]Carro, D., Poe, J. T., Zorzoli, R. O., & Editorial Mundo Hispano (El Paso, T. (1993-<1997). Comentario bı́blico mundo hispano Genesis (1. ed.) (126). El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano.

[6] Biblia de Estudio Arqueologica NVI, Editorial Vida 2009 (37) Miami, FL.

[7]Jamieson, R., Fausset, A. R., & Brown, D. (2003). Comentario exegético y explicativo de la Biblia – tomo 1: El Antiguo Testamento (35). El Paso, TX: Casa Bautista de Publicaciones.

[8] Melaranavio, Abdelghani. El Coran traduccion comentada 3ra edición 2001 (sura 2: 190-194) (paj. 29-30)

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