La invasión norteamericana a Puerto Rico en el año 1898 durante la Guerra Hispanoamericana, sus antecedentes, y su impacto en la sociedad puertorriqueña a principio del siglo XX y XXI.

Como estudiante de estudios en Religión, me pareció pertinente que en este proyecto trate de forma somera, discutir los eventos y las formas en las que el gobierno Norteamericano utilizo los grupos religiosos protestantes y católicos para buscar lograr una hegemonía en la colonia que había invadido. Veremos en este trabajo la influencia de los grupos religiosos protestantes y sus aportaciones tanto sociales como espirituales en la isla y su marcada influencia en el proyecto expansionista norteamericano y  sus intentos de americanización de la isla.  

            Para finales del siglo 19 Los Estados Unidos invadió a Puerto Rico, como resultado de su intervención en la guerra Hispano-Cubana, que esta última nación había reanudado en el ’95. Estados Unidos, que ya había expresado su determinación desde temprano en el Siglo XIX de apoderarse de Cuba y Puerto Rico, (únicas dos colonias que quedaron a España en el Nuevo Mundo) decidió intervenir en la guerra. Al intervenir, desarmó el Ejército Libertador de Cuba, le impuso la Enmienda Platt como condición para salir de la isla y tomó a Puerto Rico como botín de guerra para pagar los costos de ésta. Tomó también a Filipinas y decidió quedarse con Hawái.

            En esa época tanto los militares, los políticos, los economistas, los filósofos y los teólogos protestantes coincidían en que la expansión de Estados Unidos fuera de sus fronteras era vital para la salvación del desarrollo de su economía, la preservación de su posición de poder en el mundo y para el fortalecimiento de sus instituciones políticas liberales frente a las del viejo mundo europeo. La mayoría de los teólogos protestantes alimentaban la ideología justificadora del  “destino manifiesto“, que se basaba en la idea que Estados Unidos, como nación protestante  de instituciones liberales y democráticas, era la expresión máxima de la historia humana, por lo cual tenia la responsabilidad de preparar el mundo para la culminación de la historia (Gotay S. S., 1983) (merk, 1963).

            Esta teología constituía el fundamento ideológico-religioso del nacionalismo norteamericano y la misma vendría a ser la que animara todo el movimiento misionero de EE.UU. durante el período de las invasiones al Caribe de 1898 a 1930. La literatura protestante de la época está llena de expresiones muy parecidas a las del Rev. Dr. Josiah Strong, quien era el representante máximo de esta teología y además era el presidente de la Asociación de Iglesias Evangélicas de Estados Unidos para la época.

            Los protestantes concebían a los Estados Unidos como una nación “regenerada” e identificaban “evangelización” con “americanización”, esto es, “ciudadanía en el Reino de Dios” con la “ciudadanía americana”. En consecuencia, para los misioneros y los conversos puertorriqueños, los términos americanización, Estados Unidos, capitalismo, democracia, progreso tecnológico, educación pública y obediencia a las leyes de Estados Unidos serán sinónimos de evangelio y protestantismo. “Exactamente de la misma manera en que 400 años antes y durante la “cristiandad” las instituciones y los valores de la cultura española nacional fueron también sinónimo de evangelio”. (Gotay S. S., 1983)
            El protestantismo y el Capitalismo constituían una sola cosa dentro de la ideológica  nacionalista americana, Es por esto que los misioneros religiosos, los educadores y los militares coincidían en un proceso de “americanización”, al cual le era esencial la “protestantización” de los nuevos territorios. (Silva-Gotay)

               Las actas de los misioneros definían su misión en los territorios conquistados en forma análoga a la definición de objetivos de la Junta de Misioneros de la Iglesia Hermanos Unidos:

“…inaugurar un trabajo que asegure la americanización de la isla, así como su entrada a las alegrías y privilegios del verdadero discipulado cristiano…, debemos inaugurar una escuela y así alcanzar cientos de niños que pueden ser formados por medio de esta agencia para la responsabilidad de la ciudadanía americana” (UBC, Jun 1899)

            Es importante señalar que como mas adelante ocurrió en Hawái, la religión fue un elemento muy importante en el camino hacia una hegemonía con la metrópolis. Así que una vez finalizada la invasión y la anexión de la isla. Era necesario por parte del Estado, arrancar del pueblo cualquier vínculo que se nos interponga al ideal americano, y el Catolicismo era un factor vinculante con la vieja metrópolis ya que en el régimen español la iglesia católica formaba parte de la administración gubernamental. Es por eso que una de las medidas que más prontamente adopto el gobierno militar seguido de la invasión del 1898 fue la separación de iglesia y estado; no solo porque esta separación se concebía indispensable dentro de la tradición gubernamental norte americana, sino además para facilitar el crecimiento de una ideología y patrones culturales que facilitarían un “mutuo entendimiento” (Garcia, 1974) entre ambos países que se considero de mucha importancia.

            En el caso especifico de la iglesia católica, esta también sufre los estragos de la guerra y de la americanización, al culminar la invasión más de la mitad de los clérigos católicos huyeron a España dejando a una estructura religiosa débil y desprovista ante la nueva metrópolis. La Iglesia católica dentro de los Estados Unidos también se ve afectada por esta guerra hispanoamericana Esa minoritaria iglesia de inmigrantes se sumó a la justificación ideológica expansionista cuando tuvo que tomar la decisión de apoyar a España, la nación católica por antonomasia, o apoyar a Estados Unidos, la nación protestante de la cual eran parte.

            El estado norteamericano veía la Iglesia Católica dentro de sí como un serio enemigo de sus instituciones políticas y la calificaba como un “problema de seguridad nacional”. De aquí que al momento de la decisión sobre la intervención de US. en la guerra contra España, la nación católica, los católicos de US tuvieran en sus manos un serio problema de legitimidad. En este momento la Conferencia de los Obispos de la Iglesia Católica de Los Estado Unidos. tomó la decisión de apoyar a Los Estado Unidos. en la guerra. De aquí en adelante las revistas católicas apoyaron la intervención de Los Estado Unidos. con una ideología nacionalista de carácter religioso tan vigoroso como la de las iglesias protestantes.

            Como vemos la iglesia católica en Puerto Rico tuvo que pasar por un proceso de adaptación durante las primeras décadas del siglo XX. Las autoridades eclesiásticas tomaron como beneficioso el que el nuevo gobierno no pudiera inmiscuirse en sus asuntos internos. No obstante, tuvieron que entregar parte de las instituciones sociales que habían fundado, tales como escuelas, hospitales y asilos, que serían administradas por los estadounidenses. Las que quedaron en sus manos, tuvieron que ajustarse a las nuevas regulaciones gubernamentales.

            Una ves consolidada la ocupación, y arrancado la iglesia católica española del gobierno local, varias sectas protestantes comenzaron una intensa campaña de evangelización de la isla. Y para ya finales del 1920 se estaban invirtiendo cerca de $250,000.00 anualmente.

                        La participación o la intervención de la  iglesia no solo fueron en el campo evangelizador sino también vemos la influencia protestante en la educación laica y en otras esferas.  Como nos menciona Samuel Silvia Gotay “Ministros y misioneros de confianza para el nuevo régimen participaban (paradójicamente) en el proceso de separar la iglesia y el estado, trabajando activamente en la reorganización de la educación, la salud y las leyes” (Gotay S. S., 1971)

            El “neocolonialismo” norteamericano impulsaba el protestantismo como ideología religiosa que debía parearse con el capitalismo, la democracia, el progreso tecnológico y la educación popular. Las denominaciones protestantes contribuían a la progresiva americanización por sus modelos  religiosos y pedagógicos.

            En pocos años se crearon redes escolares de importancia donde se  atrajo y se formo una nueva clase media emergente que nutria las redes eclesiales, desarrolladas de manera sistemática con la repartición racional del territorio entre denominaciones.

            La obra educativa y de salud fueron de mucha importancia, con la creación de 35 escuelas diarias para 3,000 adultos 2 secundarias, 3 escuelas industriales y 8 hospitales y dispensarios (Dussel, 1995)  .

            Era evidente que en la mente de los dirigentes de la nueva metrópolis tanto la educación como la religión eran piezas claves para lograr la americanización de la colonia como lo podemos ver en las siguientes expresiones  del Comisionado de educación pública de los Estados Unidos, quien escribía al de Puerto Rico lo siguiente: “Una educación que contempla el cambio del lenguaje nativo, implica un cambio de religión y el cambio completo del cuerpo de tradiciones de la gente”. (Harris, 1900)

            Además  el General Groff, que estuvo a cargo de la educación durante la dictadura militar norteamericana en Puerto Rico, escribía en el “Independent” con las mismas intenciones:

Por cuatro siglos, España trató de cristalizar este pueblo. Ese deber ha sido transferido ahora al pueblo Americano. Los hombres de Dios que pueden ver lo bueno en lo demás y entienden aún a los Latinos, debieran ser enviados a espiar la tierra y establecer iglesias y escuelas… cada maestro debe ser un misionero… Puerto Rico está destinado a convertirse en un estado de la Unión Americana. La clase de estado que pueda ser, dependerá grandemente del trabajo que realicen las sociedades religiosas de Estados Unidos” (Puerto Rico as a Missionary Field, 1898)

            El protestantismo fue generalizando unos valores y concepciones contradictorios con la cultura de deferencia y paternalismo de la vida de hacienda que representaba un obstáculo. Además fue desarrollando también nuevas lealtades y la figura de autoridad fue moviéndose  del hacendado al misionero norteamericano.

Tanto en la educación como en su trabajo evangelizador directo, el protestantismo fue generalizando unos valores y conceptos contradictorios con la cultura de la deferencia y el paternalismo de la vida en la hacienda: Principalmente: la importancia de la conciencia individual y la acción en términos de la libertad de esa individualidad, el ataque a la autoridad jerárquica, la dignificación del trabajo manual (que era denigrado en la hacienda) y la importancia independiente de la mujer.

            Los valores desarrollados por el protestantismo tenían gran  tangencia con la ideología que fue generalizando el artesanado. Las iglesias protestantes concentraron sus esfuerzos en los trabajadores agrícolas y en este sentido contribuyeron al acercamiento de estos con los sectores proletarios que provenían del “artesanos” (campesinos y trabajadores agrícolas). Desde comienzos de la campaña “evangelizadora” los artesanos se percataron de los valores positivos de este movimiento y, a pesar de ser ellos en términos generales ateos, lo respetaron, concentrando sus ataques a la religión Católica Española que contaba entre sus adeptos a los hacendados y su elite.

             En el aspecto económico de la isla, a raíz de la invasión e implantación del gobierno de la metrópolis, se dieron cambios sociales que fueron dando forma a la nueva estructura social y económica de la isla. Fue un proceso de cambio de una economía semi-feudal de haciendas a una economía dominada por la agricultura de plantaciones capitalistas.

            El modelo económico de la hacienda ya no encajaba con el de la metrópolis. Es por esto que la política económica de los primeros gobernadores norteamericanos fue dirigida al establecimiento y el crecimiento de las grandes compañías norteamericanas del azúcar y el tabaco. Relegando así la función del hacendado al capataz. Y fue así que muchas de las tierras y el control de la agricultura cambio de manos y la agricultura de la isla paso a ser una dirigida al monocultivo.

            En el aspecto político El proceso de apropiación norteamericano fue tan evidente que en 1930 controlaba el 44% de la tierra dedicada a la producción azucarera. La burguesía criolla compuesta en su mayoría por los hacendados  tuvo entonces que enfrentarse a un enemigo distinto al español.  Como muy bien lo expone Ángel quintero: “como dueños de los medios de producción, los hacendados constituían la clase antagónica al interés imperialista en la inversión para la producción. Así, la política colonial durante los primeros años de la ocupación fue dirigida claramente a quebrar su hegemonía. Lo que había sido una ofensiva nacional frente a España se convirtió en una lucha defensiva frente a los Estados Unidos” (otros, A. QUINTERO y, 1979)

            Al ser desplazados por los norteamericanos, los hacendados criollos comenzaron a idealizar al campesino del siglo XIX, al jíbaro, que por décadas habían menospreciado. Y se refugiados en ese recuerdo idealizado buscaban adeptos y aliados. Otros sectores burgueses se hicieron “pitiyanquis”, colaborando con los gobernadores norteamericanos de facto, los generales Miles, Brooke y Davis (RIVERA, 1972)

            Es necesario mencionar la posición política local, respecto a la dependencia a los Estados Unidos, se puede mencionar tres posiciones fundamentales en la isla:

             La que planteaba la anexión de Puerto Rico como un estado más de Norteamérica, encabezada por el Partido Unionista. Entre sus ambiciones estaba el   querer convertir a toda América Latina en dominio norteamericano, Como vemos en una declaración de 1907: “Toca a Estados Unidos, respondiendo a sus magníficas tradiciones, crear a la sombra de su bandera, pueblos tan felices como el pueblo americano, presentándose así ante las repúblicas del sur como padres y sustentadores de la libertad en el nuevo continente y propendiendo así a que en el porvenir y en el presente sea más fácil y más justa su hegemonía moral y comercial sobre todo el hemisferio, desde el polo hasta los confines de la Patagonia” (RIGUAL, 1972).

                Los unionistas o, mejor dicho, anexionistas, querían que junto con la ciudadanía norteamericana se diese a Puerto Rico el carácter de Estado de la Unión; por eso, protestaron cuando Taft comunicó que iba a otorgarse la ciudadanía, pero no la estadidad. El Partido Unionista,  expreso: “a pesar de las altivas declaraciones en 1913 y 1914 rechazando la ciudadanía norteamericana si ésta no entrañaba la ulterior anexión irrevocable de Puerto Rico a Estados Unidos”, (FLORES),  Pero en definitiva, se impuso en 1917 la ciudadanía norteamericana para los puertorriqueños.

            La otra tendencia planteaba que Puerto Rico fuera territorio autónomo bajo bandera norteamericana y con el derecho de escoger con el tiempo entre la independencia y la estadidad. Unos de sus principales líderes fue Luis Muñoz Rivera, fundador del Partido Unión de Puerto Rico.

            Para culminar con el aspecto político de nuestro Puerto Rico, después de la invasión, debo señalar que tanto ahora como al comienzo todavía los líderes de la nación se mantienen intensamente divididos. No existe el consenso necesario para obligar al Congreso a que cumpla la centenaria promesa de Miles. Tampoco el Congreso se compromete a cumplir los deseos mayoritarios del pueblo en consultas de status. Hoy como en mayo de 1900, los puertorriqueños todavía vivimos divididos sobre cómo resolver el problema de status de la isla. La negativa de Estados Unidos de ofrecerle a Puerto Rico los derechos plenos que gozan los ciudadanos estadounidenses provocó la decepción de muchos, mientras otros todavía confían en las bendiciones de la democracia estadounidense. A pesar de que la inmensa mayoría de los puertorriqueños, incluyendo los tres partidos principales, dicen desear mayores poderes políticos y libertades para los puertorriqueños, todavía no existe una fórmula de status que aglutine los deseos y los sueños de la mayoría de nosotros.

Conclusión:

            En resumen la “llegada” de los Estados Unidos a Puerto Rico en 1898 provocó un debate paralelo, tanto en Puerto Rico como en los Estados Unidos. Los puertorriqueños debatían sobre cuándo y cómo se materializarían las promesas del general Miles. Los estadounidenses se cuestionaban cómo legitimar la adquisición de un territorio colonial sin tener que convertirlo en parte de la Unión, ni ofrecerle los derechos concedidos por la Constitución. Las tres ramas de gobierno de los Estados Unidos lograron encontrar un consenso y legislaron para Puerto Rico una ley que no le brindó autogobierno, ni concedió la ciudadanía estadounidense. En fin, los estadounidenses resolvieron su problema pero los puertorriqueños seguimos debatiendo, con la misma energía de siempre, sobre cuál será el futuro destino político de la isla.

               Fue mi intención en este proyecto el mostrar desde otro ángulo (religión) los eventos relacionados con la guerra hispanoamericana, la invasión norteamericana y el proyecto de americanización de la isla. Vimos que estos sucesos tuvieron un gran impacto no solo en el área espiritual sino también en el área social económica y política de la isla.

             Antes de culminar devo ser justo y responsable con la verdad  y dejar claro que los misioneros protestantes y los misioneros católicos de EE.UU. realizaron su labor evangelizadora con gran sacrificio, devoción y sentido de entrega amorosa por la salvación de las almas. No advertían, sin embargo, el carácter ideológico de la teología, la predicación y las prácticas pastorales de su nacionalismo religioso.

Bibliography

Dussel, E. (1995). Historia Social de las iglesias en Puerto Rico, en Historia General de la Iglesia en America Latina, Tomo IV Caribe . Salamanca.

FLORES, R. C. Migración y Cultura Nacional Puertorriqueña.

Garcia, E. P. (1974). La iglesia protestante y la americanizacion de Puerto Rico 1898-1917:. In E. P. Garcia.

Gotay, S. S. (1971). La iglesia ante la pobresa: el caso de las iglesias protestantes historicas. rev. de Administracion publica U.P.R., IV:2.

Gotay, S. S. (1983). La Iglesia Protestante como agente de americanizacion en Puerto Rico. In La Iglesia Protestante como agente de americanizacion en Puerto Rico (pp. 37-66). Universidad de Puerto Rico.

Harris, W. ( 1900, march 7). Carta del secretario W.T. Harris al Dr. Clark. T.S Clark Collection MS. Div., L.C.

merk, F. (1963). Manitest Destiny and Mission in American History. New York: Random House.

otros, A. QUINTERO y. (1979). Puerto Rico: Identidad Nacional y Clases Sociales. Río Piedras, Puerto Rico,: Ed.Huracán.

Puerto Rico as a Missionary Field. (1898). 50.

RIGUAL, N. (1972). Incidencias Parlamentarias en Puerto Rico. Instituto de Cultura Puertorriqueña, (p. 17). san juan .

RIVERA, A. G. (1972). “El desrrollo de las clases sociales y los conflictos políticos en Puerto Rico”,. In R. R. otros, Problemas de desigualdad social en Puerto Rico,. Río Piedras: Ed.Puerto,.

Silva-Gotay, S. La ideologia politica-religiosa de la invasion 1898 capt.1 de los protestantes y la politica en Puerto Rico, 1898-1930 . In S. Silva-Gotay. Ediciones Huracan.

UBC. (Jun 1899). Proceedings of the 4Uth Board Meeting of Home and Foreign Missionary Society., (p. 12).

One thought on “La invasión norteamericana a Puerto Rico en el año 1898 durante la Guerra Hispanoamericana, sus antecedentes, y su impacto en la sociedad puertorriqueña a principio del siglo XX y XXI.

  1. Hoy en día 2015, seguimos, igual. Tal vez podemos decir que el puertorriqueño, triunfo en preservarse. como pueblo no asimilable. Y esto lo tienen muy claro, los Estados Unidos. Pero su estatus se mantiene igual Una mera colonia, que vivió unos años. de desarrollo y crecimiento económico hasta el final de la década de los 60’s.Principalmente por el interés de EEUU, de utilizarnos como vitrina, para sus planes y estrategias de la Guerra Fría. La agricultura fue echada a un lado, la industrialización por medio de leyes federales, creo un auge económico, basado en deudas y engaños de las corruptas e ineptas administraciones de turno. La burbuja explota con la caída de las 936, a instancias de los estadistas locales que la veían como un estorbo para ‘las supuesta estadidad”. Al no haber plan B, se resolvió todo a base de prestamos y mas prestamos. Como es natural, se agoto el crédito, y ahora llego la hora de pagar. No tenemos producción, no tenemos economía, no tenemos recursos para continuar pagando deudas y mantener el gobierno corriendo. En esa estamos…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s