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Cartoonist Rod Anderson

 

 

 

RESUMEN

 Desde 1969, 1.500 iglesias en Inglaterra han escuchado como se cierran sus puertas tras su servicio final después de cientos de años de vida activa (“Redundant churches: who cares? – The Victorian Society,” 2007).

Cientos de Iglesias vacías en Europa ahora sirven de monumentos al triunfo de La Nueva Religión del humanismo secular. Edificios huecos ensombrecen las calles llenas de almas huecas, esta enfermedad fue el resultado de una previsible difusión de ideas que parecían inofensivas al principio y las dejamos pasar y ahora mutaron en una plaga que ha matado el alma de una nación entera en dos generaciones, y esta misma enfermedad está siendo repartida por todo el mundo. 

Triste mente en América esto ha comenzado a ser nuestra realidad. Estudios resientes indican que 3 de cada 5 jóvenes que asisten a las iglesias en los Estados Unidos se desconectarán de la vida de la iglesia, muchos de ellos de forma permanente. ¿Qué está causando el éxodo alarmante de nuestros jóvenes fuera de los brazos de la iglesia? ¿Será acaso que la iglesia no está haciendo su trabajo?  ¿Será responsabilidad de los padres, o simplemente el evangelio ya no tiene relevancia en este mundo postmoderno?  El contestar todas estas preguntas y otras más que surgirán a medida que vallamos desarrollando el tema es el objetivo de este trabajo.

Para este trabajo he utilizado varios recursos, entre ellos la más reciente encuesta llevada a cabo por el grupo Barna[1] que tuvo lugar entre 2007 y 2011. La investigación incluyó una serie de encuestas de opinión pública nacional.

LOS NÚMEROS

Son muchas las iglesias que están cerrando a diario en nuestra nación. El crecimiento acelerado de otras religiones y cultos contrarios al cristianismo va en un acenso vertiginoso. Informes poco alentadores señalan que el Cristianismo en los  Estados Unidos podría llegar al borde de la extinción en menos de dos generaciones, si los cristianos en este país no actuamos de forma rápida y decidida.

El respetado encuestador George Barna fue uno de los primeros en poner en cifras esta epidemia, encontrando que seis de cada diez jóvenes en los 20-algo que estuvieron involucrados en la Iglesia durante sus años de adolescencia ya han desaparecido. Desde que la investigación fue publicada en el 2000,  tristemente hemos visto a encuesta tras encuesta mostrando cada vez la misma tendencia.

 “La mayoría de los jóvenes adultos de hoy: el  61%, habían              sido creyentes en algún momento durante sus años de adolescencia, pero ahora se encuentran espiritualmente desconectados (es decir, no asisten activamente, no leen  la Biblia,  ni oran).”George Barna.[2]

Los jóvenes adultos cristianos están abandonando las iglesias a un ritmo alarmante. En un reciente estudio investigadores encontraron que el 38%  de los cristianos entre las edades de 18 a 25 años han dudado significativamente de su fe, y a la edad de 15 años, el 57%  dijo que ya eran menos activos en la Iglesia. (Kinnaman, 2011)

Es hora de despertar y ver como esta marea se está llevando los fundamentos de nuestras iglesias. Los números están ahí y no se ven bien. De toda la cristiandad los informes son los mismos: es un éxodo masivo que ya está en marcha. La mayoría de los jóvenes de hoy no vendrán a la Iglesia mañana. Encuestas a nivel nacional e informes confesionales muestran que la siguiente generación esta  propensa a renunciar a la iglesia tradicional.

¿Por qué se van ?

Basta con dar una mirada panorámica en el próximo servicio en su iglesia para notar que cada vez son más los bancos vacios, cada vez son más los jóvenes que nos abandonan y pierden el interés. Tristemente son muchos de aquellos que servían gozosos  y llenos de entusiasmo en nuestros servicios hace unos años atrás, son aquellos que prácticamente los vimos crecer en la escuela dominical pero que ya no están, se han alejado, tristemente muchos de ellos para siempre.

¿Por qué creemos que se van?

Cada cierto tiempo se trata de atender este problema en nuestras iglesias. En realidad esto no es un problema nuevo y exclusivo de nuestros tiempos, ya que hemos visto que siempre las iglesias han sufrido de una baja de sus miembros.

Pero lamentablemente por años en las iglesias hemos despachado el asunto como un proceso o un “ciclo” común, y de forma equivocada atribuimos esta deserción de la iglesia como  simplemente una parte natural de la maduración de los jóvenes en su vida como cristianos. En otras veces, y quizás es ésta la más común, pensamos que los jóvenes pierden su fe a raíz de sus experiencias en la universidad o en el mundo secular.

Muchas iglesias ante este problema entran en un proceso de negación, otras siguen atribuyendo a las mismas causas equivocadas como las que mencionamos anteriormente a el preocupante éxodo. Pero me pregunto; ¿Serán éstas las razones reales por las cuales nuestros jóvenes adultos abandonan nuestras iglesias? ¿Pero qué paso?  ¿Qué nos paso? y ¿Por qué nos alejamos?

Las Razones

 Buscar una razón, un responsable único es un tanto difícil. Cada persona es diferente, cada caso tiene sus propias características y no podemos mencionar una razón o motivo único por la cual los jóvenes pierden interés y abandonan la iglesia. Cuando miramos las estadísticas vemos que surgen una variedad de razones por las cuales los jóvenes adultos se alejan y abandonan  la iglesia.

En general, según estudios recientes en este tema, se descubrió varias razones  del  por qué casi tres de cada cinco jóvenes cristianos (59%) se desconectan de la vida de la iglesia durante un período prolongado de tiempo o de forma permanentemente una vez llegan a la edad de 15 años (Kinnaman, 2011). A continuación discutiremos los más importantes:

La Iglesia es Sobreprotectora

Muchas veces la iglesia ha pecado de sobreproteger a sus miembros, en especial a los niños y jóvenes. Hemos querido mantenerlos en una burbuja alejados de casi cualquier interacción con el mundo exterior. Se ha mantenido una visión estrecha en donde la religiosidad suplanta lo religioso. Y en este afán desmedido de purificar la experiencia de nuestros niños hemos caído en actitudes enajenadas de toda realidad, y son estos niños que, una vez crecen y se encuentran con la realidad del mundo secular, se alejan  una vez es rota su burbuja fantástica.

En la llamada era de la comunicación donde cada vez es más la información que nuestros niños y jóvenes tienen disponibles a su alcance, es donde estos necesitan que su fe en Cristo pueda conectarse con el mundo en que viven. Pero es precisamente ahí cuando la experiencia en la iglesia para muchos de estos jóvenes la volvemos una asfixiante.  Tristemente hemos perdido el foco en muchos aspectos, seguimos con esas prédicas y cuentos de miedo, demonizando todo lo  nuevo que aparece.

El teatro, el cine, la música y la televisión fueron víctimas de las predicas y tácticas de terrorismo evangélico, en donde a todo lo que no se entendía, se le atribuían la autoría al diablo.  Un ejemplo lo es la célebre “cajita del diablo” de Geñito, que tanto condenó por muchos años e irónicamente paso a ser luego una gran herramienta evangelizadora, no solo nacional sino que también internacionalmente.

 Es por esto que no nos debe sorprender que el 23%  de los jóvenes que abandonan la iglesia piensan que ésta ignora los problemas reales y de actualidad, y que pierde demasiado tiempo en asuntos triviales, como la música las películas y videojuegos.

En resumidas cuentas la iglesia en su sobreprotección patológica ha perdido su vigencia y su mensaje ha perdido el valor en las vidas de los jóvenes.

 

La Iglesia es Superficial e Irrelevante

Según estudios realizados por Britt Beemer de la firma ARG.[3], el 44% de los jóvenes entre las edades de 20 a 29 años que asistían regularmente a la iglesia no creen que los acontecimientos en la biblia son verdaderos, y un 18% contestó que estaban indecisos. Entre aquellos que no creían en la biblia, el 40% dijeron haber comenzado a dudar en la escuela intermedia y el 44% en la escuela superior. (Ham & Britt, 2009)     

Las personas no permanecen leales a las instituciones cuando ya no creen en su importancia. La importancia de la iglesia está esencialmente ligada a la realidad del evangelio. Cuando la gente ya no cree que la fe en Jesucristo sea necesaria para la salvación, el mensaje de la iglesia se convierte lentamente en uno irrelevante.

EN QUE HEMOS FALLADO

Realmente muchos de nosotros lo veíamos venir, pero no queríamos admitirlo. Después de todo en la superficie nuestras iglesias parecían saludables. Se oía  el bullicio de los niños cada domingos en las escuela dominical y veíamos el dinamismo en el ministerio juvenil.

Como padres, fielmente arrastramos a nuestros hijos con nosotros cada servicio. Pero poco a poco se  estaba formando un vacío: ¿A dónde fueron los estudiantes universitarios? ¿Por qué ya no se están presentando al el servicio de adoración del domingo? ¿Dónde está la pareja de recién casados que nunca volvieron después de su Luna de miel? Sin duda hubo excepciones y algunos se quedaron, sin embargo vemos que la mayoría de nuestros jóvenes una vez que llegan a la edades de 20 y 30  años nos abandonan, se desconectan,  se van para siempre.

Se desprende del resultado de estos estudios y estadísticas que son múltiples las áreas en las que como iglesia hemos fallado para mantener a nuestros jóvenes. Serian muchas la páginas que se necesitarían para atender cada una de estas áreas y seria mucho más el tiempo que habría que dedicar para poder atender en detalle a todas estas razones. Es por esto que trataremos de simplificar y resumirlas.

A grandes rasgos son básicamente tres las áreas importantes en las que podremos agrupar todas estas fallas. Hemos fallado en la formación de discípulos efectivos, hemos fallado en la forma de mostrar el evangelio y hemos olvidado el mandato del apóstol Pedro,

“Santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros;[4]

Fallamos en la forma de hacer Discípulos

Este aspecto es uno de los puntos más rezagado en la logística evangelista de la iglesia, es triste ver como en los esfuerzos educativos de la iglesia, “No se  le está  dando realmente el alimento que necesita la iglesia, no estamos creando discípulos, solo estamos haciendo miembros sin compromiso”. (Rivera, 2011)

Nos encontramos en un punto crítico en la vida de la Iglesia Americana; nosotros, como comunidad cristiana debemos  repensar nuestra forma de hacer discípulos. Seguimos tratando de resolver los problemas de la educación y formación de discípulos desde una perspectiva mecanicista siguiendo el paradigma moderno de la fabricación en masa, en donde tristemente muchos modelos de discipulado en nuestras iglesias, a modo de una masiva línea de ensamblaje, pretende sacar nuevos y brillantes discípulos seguidores de  Jesús.

 Lamentablemente se nos olvida que en los grandes centros sistematizados, se pierde la individualidad y la esencia de la persona. Es por eso que el discípulo viene a ser y a sentirse como un número más o un producto más, un cuerpo más que calienta el banco. No existe un algo con el cual el discípulo se sienta identificado y muchas veces entendido o que simplemente algo que le rete y lo mueva a llevar su vida y relación con DIOS más allá.

Bonhoeffer advirtió en repetidas ocasiones en sus escritos, sobre esto que lamentablemente está pasando en muchas de nuestras iglesias hoy día “La Gracia Barata”  éste  “critica las condiciones de un cristianismo fácil y el ofrecimiento de una gracia barata. Entendía que la única gracia verdadera es la que se expresa en el seguimiento de Jesús”.  (Roldán & Bethge, 2004)

 Es para Bonhoeffer importante que se logre en la iglesia un discipulado en amplia relación al ejemplo de Jesús, éste en repetidas ocasiones mencionaba que “la Iglesia es una comunidad de hombres y mujeres de carne y hueso con sus virtudes y defectos. Pecadores con ansias y en camino hacia la madurez.(Roldán & Bethge, 2004) y esto es un aspecto que debe de estar siempre presente a la hora de formar nuestros miembros.

Fallamos en la Iglesia (McDonalización del Evangelio)

 

En estos días de los combos agrandados, colores brillantes y “Happy Meals©”, donde todo es “Mega”, “Súper”, y “Big”. Encontramos a la iglesia Friendo Al evangelio en 0-trans fat, y sirviéndolo en combo con papas y refresco. Es que la iglesia se ha visto envuelta en esta ola de “Fast-Food”, optando por un mensaje de” Drive-thru” que en minutos está entregado. Con sermones que entretienen y como las grandes M Doradas deslumbran. Pero en el fondo solo nos dicen lo que queremos oír, y no lo que Dios nos quiere decir.

 Nos motivan. Y en eso se están convirtiendo los pastores, en motivadores. Dejando atrás la simpleza, pureza y poder del evangelio, diluyéndolo con la excusa de un mensaje contemporáneo, que solo se preocupa en agradar, agrandar y entretener. Con mucho ruido y poco contenido.

 Con Sermones de franquicia, estandarizados y preparados. Con un carácter genérico, que no atienden a las necesidades específicas de la iglesia. Careciendo de vida, automatizados, como las grandes freidoras que producen siempre un mismo producto.

 Con una prédica “Big Mac©”, que se vende como Grande y suficiente resultando rica a la vista. Saciando en el momento y al finalizar hasta los escuchas alabar “I’m Loving it©”.

 Pero este tipo de mensaje que se vende a millones, no alimenta porque solo es grasa, harina y algo que sabe a carne, y omite la palabra directa de Dios, por no incomodar con la constante búsqueda de versos en la biblia, que solo atrasa la fila.

 Por eso tenemos a una membrecía que al pasar los años esta obesa espiritualmente, acostumbrada al refrito moderno, donde Ya no se aprende de Dios estudiando su palabra, sino utilizando el librito o la última película “cristiana” de moda, inspirada por el “Ronald McDonald©” de turno.

 Por eso no se logra la madurez y el compromiso necesario. Porque envés de formar discípulos saludables, con el alimento sólido del evangelio, lo que tenemos son miembros del “value-menu”, que a pesar de los muchos años, aún siguen en la pelea chiquita, calentando una silla y viendo el reloj cada minuto, tomándole el tiempo al predicador como lo hacemos con el “Pizza Delivery” (Hebreos 5:12)(1Corintios 3:2-3).

 Es esta la Mcdonalización de la iglesia donde medimos la eficacia de lo que hacemos por cantidad y no por calidad. Donde buscamos el cliente numero un millón, en vez de preocuparse por tener buenos discípulos, sólidos y aptos en la palabra, de carácter firme y convicción (Efesios 4:13-14), capaces y con base sólida en el evangelio y deseosos por aprender (1Pedro 2:2).

Fallamos en la educación a la Iglesia (la Apologética)

  Se desprende del estudio de Britt Beemer que  el 82% de aquellos jóvenes entrevistados no creían que los acontecimientos en ella fueran ciertos ni mucho menos en la inefabilidad de la biblia. Además un gran número de los encuestados indicaron que los materiales utilizados en las escuelas dominicales, eran poco profundos e irrelevantes.

  Uno de los principales motivos para estos resultados, puede  deberse al tipo de  visión de mundo que le estamos enseñando a nuestros niños y jóvenes. Es que no hemos podido enseñar a nuestros niños a pensar bíblicamente, ya que el plan de estudio que utilizan  la mayoría de las iglesias en sus escuelas dominicales, se basan en  simplemente contar “historias” de la Biblia y no a enseñar a defender las verdades de las escrituras.

Para sobrevivir como creyentes en nuestra cultura, todos debemos reconocer que DIOS gobierna y habla sobre todos los ámbitos de la vida (por ejemplo, ciencia, filosofía, ética, historia, gobierno, sociología y educación), y no sólo un área aislada designada “religión”.

Recordemos que mientras que la Iglesia enseña acerca de Jesús y la salvación, el sistema educativo público está adoctrinando a nuestros estudiantes a dudar de la credibilidad subyacente de la biblia. Peor aún, encontramos que muchos líderes de la iglesia a menudo sienten miedo a enseñar acerca de los orígenes de la vida o a afrontar las cuestiones divisivas de la cultura, como el aborto, las conductas homosexuales y la evolución.

Lamentablemente desde hace mucho la iglesia ha desconectado a la biblia del mundo real. Nuestras iglesias no son lugares donde la gente normalmente puede hablar sobre dinosaurios, fósiles o de la edad de la tierra. Este tipo de tema hace mucho que lo dejamos a que sean las escuelas seculares y colegios universitarios los que dominen y enseñen el tema, ya que la iglesia se centró exclusivamente en los aspectos espirituales y morales del cristianismo.

Como mencionamos anteriormente, la mayoría de los planes de estudio en las iglesias solo cuentan historias simplistas que no se pueden conectar los puntos de la historia con la verdad redentora. Son pocos los programas que intentan enseñar técnicas de estudio de la biblia. La mayoría de las unidades acerca de la creación o de Génesis presenta sólo el dato de que Dios creo todo, sin abordar los puntos de la evolución con los que bombardean a los estudiantes todos los días de la semana en la escuela. Rara vez encontramos en las lecciones que se atiendan preguntas fundamentales que surgen, como la edad de la tierra, fósiles o de la evolución humana.

Ya para cuando el niño haya llegado a la escuela intermedia, éste ya  piensa que sabe todo lo que la biblia tiene para ofrecer y su interés en la escuela dominical se desvanece. Sin embargo, probablemente él seguirá participando durante su adolescencia debido a la “necesidad de grupo” y las actividades sociales que tienen la mayoría de los grupos juveniles en las iglesias. Lamentablemente abandonaran la iglesia una vez que se cumplan sus necesidades sociales de otras maneras.

SIMPLIFIQUEMOS  EL PROBLEMA

Como mencione anteriormente, buscar una razón, un responsable único, de este éxodo  de jóvenes es una tarea un tanto difícil. Son muchas las razones por las cuales estamos sufriendo de esta fuga masiva, pero si evaluamos con detalle cada una de los datos que se desprenden de estas investigaciones veremos que casi todas tienen como factor común una falla en la educación.

Esto lo notamos en la forma en que educamos y desarrollamos discípulos, lo hemos visto en la forma en que llevamos el evangelio en la iglesia y lo vimos en las fallas en la falta de apologética en la escuela dominical.

Claro, con esto no quiero pretender despachar el asunto de manera simple, ya que el que querer resumir este enorme y serio problema, como una simple falla en nuestros programas de educación, seria pecar de simplista.

No cabe duda que son mucho más las razones que han motivado esta epidemia de bancos vacios, pero una de ellas es definitivamente la educación cristiana .

Ahora, ¿Qué es y cómo debe ser la educación cristiana? ¿Qué elementos básicos se deben de tener en cuenta a la hora de desarrollar un programa como de educación? Es lo que discutiré a continuación.

   Educación Cristiana

 La Educación Cristiana, es una educación Cristo-céntrica que es realizada en las casas, iglesias o escuelas. Una comprensión de la naturaleza de la revelación bíblica tiene tremendas implicaciones para la educación cristiana.

Son muchos los desafíos a los que los educadores cristianos modernos tienen que enfrentarse. Los cambios sociales, políticos y tecnológicos que hemos tenido en estos últimos siglos han hecho que la tarea pedagógica cristiana sea una muy diferente a la de los cristianos del primer siglo. La invasión constante de nuevas tendencias filosóficas, culturales y religiosas hace de la tarea de enseñar una cada vez más complicada.

Debido a estos cambios es importante que el educador cristiano en cierta medida modifique y atempere sus estilos y formas de enseñanza a modo que su mensaje pueda resultar relevante a la situación del educado. En  otras palabras su programa pedagógico debe ser uno, pensado con los pies en la tierra, de modo que pueda estar al tanto de las necesidades físicas y sociales a la vez que atiende aquellas espirituales de la comunidad.

No se puede ignorar que  “Los programas educativos… que ignora las necesidades físicas y sociales y descuida el discipulado, son abortivos y vacíos”.(Pazmiño, 2002). Es por eso que el objetivo de la educación cristiana es que todas las personas lleguen al conocimiento de Dios a través de su auto-revelación, especialmente de su amor redentor revelado en Jesucristo, y que respondan con fe y amor, a fin de que puedan saber quiénes son, y qué significa su situación humana, crecer como hijos de Dios arraigados en la comunidad de fe, vivir en el Espíritu de Dios en todo tipo de relación, cumplir su discipulado cristiano en el mundo y permanecer fieles en la fe de Cristo. 

Se debe, en la educación cristiana, seguir los consejos de Paulo Freire, quien ve la educación como un proceso de adquisición y desarrollo de “conciencia”. La educación según él debería ser un proceso libre y liberador. (Freire, 1970)

Fundamentos Bíblicos en la educación cristiana

La Biblia nos sirve como la piedra angular de los fundamentos teológicos y el preámbulo a los fundamentos históricos de la educación cristiana. Como tal, las escrituras son consideradas como el principal objetivo a través del cual los educadores cristianos perciben y prescriben el carácter de la educación cristiana.

La razón principal para tal énfasis en las escrituras es por los reclamos de la biblia de ser  inspirada por DIOS. Ésta es una revelación especial de Dios, y el educador cristiano está obligado a formular un modelo de educación cristiana coherente con ella. Como afirma Pablo, las escritura “fue escrito para nuestra instrucción” (Romanos 15:4; 1 Corintios 10:5-11; 2 Tim 3:14-17)

Las escrituras están saturadas con imperativos y consecuencias educativas. La promoción y preservación de la fe son temas comunes a lo largo de las escrituras.

Fundamentos teológicos

La educación teológica en sí puede ser concebida como un programa que está diseñado para transformar y formar a los llamados por DIOS para el ministerio. La educación teológica no es diseñada para desconectar a los teólogos de la sociedad, sino que busca contribuir espiritualmente a ella. 

El objetivo de educación teológica debe ser el conducir a los hombres al concepto bíblico de Dios como su creador, señor y redentor. El objetivo de la educación teológica es revelar el concepto bíblico del hombre, como creado a imagen y semejanza de Dios, y con su naturaleza caída y que está en la necesidad de salvación.  La educación teológica debería conducir a las personas a el concepto bíblico de salvación que sólo puede obtenerse por gracia.

 CONCLUCION

El por qué los jóvenes abandonan su fe ha sido una preocupación que ha perturbado la mente de muchos líderes, no solo en estos últimos años sino que ha preocupado a la iglesia desde siglos. Podríamos decir que es esto parte de la naturaleza rebelde de los jóvenes quienes en su afán de encontrar su identidad se muestran diferentes a lo que sus mayores representan. Pero siempre al final en su madures volverán nuevamente a los brazos de la iglesia.

Esto quizás pudiese representar mi experiencia, quizás represente la suya, pero me temo hermanos que no es lo que le está pasando a esta generación de la informática, no es lo que está pasando a los hijos de la postmodernidad.

Nuestros jóvenes no se están hiendo de la iglesia por aquellas mismas razones por las cuales muchos nos separamos en el pasado,  nuestros niños no han perdido su fe momentáneamente, debido a la novedad de las nuevas materias en la escuela, nuestros jóvenes no se han alejado, sólo por haber encontrado una nueva experiencia social en la secundaria, o en la universidad,  nuestros jóvenes no se están hiendo por un simple capricho de identidad, nuestros jóvenes se nos van porque ya no creen en la veracidad de la biblia. Nuestros jóvenes se nos mueren espiritualmente porque ya no creen que el evangelio tenga alguna pertinencia y relevancia en sus vidas.

Es mucho lo que ha cambiado nuestra cultura, esto se refleja en la cosmovisión secular predominante y la moralidad relativa en nuestros tiempos. Nuestra cultura pasó de ser una construida sobre la base de la palabra de Dios a una construida sobre la base de la palabra del hombre, y esto tristemente también ha ocurrido en la iglesia, cuando hemos hecho al hombre la máxima autoridad  y no a Dios; no es de extrañar que los niños estén caminando fuera de la Iglesia.

Sin duda es mucho lo que tenemos que mejorar, son muchas las áreas que tenemos que atender en nuestras iglesias si queremos detener este éxodo masivo si queremos mantener la juventud en nuestras iglesias. En mi opinión, una manera de atajar este mal de forma efectiva, es con un programa de educación efectivo y completo en la iglesia

Ahora recordemos que de nada nos sirve tener programas de educación en nuestras iglesias, si estos siguen presentando a la biblia como un libro de cuentos e historias. La biblia no debe ser presentada como un manual teórico aburrido, sino como un  libro real, conectado al mundo real. Un libro que tiene que ver con todo la historia, geología, biología, antropología sociología. Un libro que proporciona la verdadera historia del mundo.

Una educación cristiana efectiva es necesaria para crear una cosmovisión saludable en nuestros niños, de modo que puedan reconocer que la “desconexión” entre la fe y de hecho es una ilusión creada por una interpretación errónea de los hechos. Ya que la ciencia observacional confirma la historia de la Biblia y por tanto, también las doctrinas cristianas (como el Evangelio) que se basan en que la historia.

La iglesia necesita recordar una y otra vez el por qué la mayoría de los estudiantes comienza a dudar de la Biblia en secundaria y la escuela superior. Debe de forma  diligente abordar los problemas mediante la introducción de cursos enfocados en la  apologética (enseñanza de una defensa lógica y razonada de la fe).

Debido a que nuestra sociedad está inmersa en el laicismo, es esencial que aprendamos cómo defender la Biblia y la fe cristiana para nuestro bien y nuestros hijos. Si no lo hacemos, las iglesias vacías y obsoletas en Inglaterra presagian el futuro en América.

BIBLIOGRAFÍA

Bonhoeffer, D. (1968). El precio de la gracia (segunda ed., p. 20). Salamanca: Sígueme.

Freire, P. (1970). Pedagogy of the oppressed (p. 95). New York: Continuum.

Ham, K., & Britt, B. (2009). Already Gone, why your kids will quit church snd what you can do to stop it (1st ed.). Green Forest: Master Books.

Kinnaman, D. (2011). You Lost Me: Why Young Christians Are Leaving Church…and Rethinking Faith (1st ed.). Grand Rpids: Baker Books .

Pazmiño, R. W. (2002). Cuestiones Fundamentales de la Educación Cristiana. (p. 62). Eugene: Wipf and Stock Publisher.

Redundant churches: who cares? – The Victorian Society. (2007).The Victorian Society, (26). The Victorian Society. Retrieved from http://www.victoriansociety.org.uk/publications/redundant-churches-who-cares/

Rivera, C. O. (2011). Luces, Cámara y Acción. La Predica del Entretenimiento Toma 1 « CO Rivera.com. Corivera.com. Retrieved December 4, 2011, from http://corivera.wordpress.com/2011/07/21/luces-camara-y-accion-la-predica-del-entretenimiento-toma-1/

Roldán, A. F., & Bethge, E. (2004). Dietrich Bonhoeffer : una teología para el mundo. Vox Scripturae, Revista teológica latinoamericana, VI, 3. Retrieved from http://www.teologos.com.ar/semblanzas


[1] Barna. Grupo (que incluye la División de investigación, el grupo de investigación Barna.) es una organización privada, no partidista, sin fines de lucro bajo el paraguas de las empresas de Issachar. Realiza investigación primaria, produce recursos de medios de comunicación relacionadas con el desarrollo espiritual y facilita el sano crecimiento espiritual de líderes, niños, familias y ministerios cristianos.

[2] http://www.barna.org/barna-update/article/16-teensnext-gen/147-most-twentysomethings-

put-christianity-on-the-shelf-following-spiritually-active-teen-years.

[3] Britt Beemer is the founder and chairman of America’s Research Group. He is often quoted in the Wall Street Journal, New York Times, CNN, Fox News, and other media.

[4]Reina Valera Revisada (1960). 1998 (1 P 3.15-16). Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas.

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