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PSYC1051 – GENERAL PSYCHOLOGY I

Introducción

Ciertamente en nuestro Puerto Rico hay un sinnúmero de problemas que afligen a nuestra sociedad. Uno de los más polémicos y que recientemente ha llamado mucho la atención de todos los sectores, ha sido el de la salud mental.

Basta con observar las noticias en la televisión y hojear las primeras planas para darnos cuenta del estado crítico en que se encuentra nuestra sociedad puertorriqueña. Los incidentes de violencia en nuestro país van en aumento diariamente. Los asesinatos, suicidios, casos de violencia doméstica y maltratos atroces en contra de nuestros niños, la epidemia de niñas embarazadas, entre otros, son ejemplos visibles de problemas psicológicos que sufrimos como colectivo.

Podemos identificar varios factores responsables y catalíticos de nuestra pobre salud mental. Son muchas las opiniones, son muchas las posibilidades, formas y maneras. Cada campo de estudio y cada disciplina tiene sus posibles causas y su posible solución. Y aunque dentro de mi disciplina de estudio, sabemos con certeza cuál es el factor causante, me limitaré a seguir aquel camino trazado  por el campo de la psicología, y en su línea de pensamiento, reflexión y estudio analizaré a nuestro colectivo social.

¿Qué es la Salud Mental y su importancia?

Creo que sería conveniente que antes de adentrarnos en la discusión del concepto de la salud mental puertorriqueña, definamos al menos de forma sencilla lo que es el la Salud Mental. Una vez tengamos el significado de éste, será más fácil, en mi opinión, desarrollar el concepto.

Según la organización Mundial de la salud: “La Salud mental no es sólo la ausencia de trastorno mental, se define como un estado de bienestar en el que cada uno se da cuenta su o su propio potencial, puede afrontar las exigencias normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad.” (“WHO | What is mental health?,” n d)

La importancia de mantener una buena salud mental es crucial para una vida larga y saludable.  De acuerdo con Richards, Campania y Muse-Burke “hay una creciente evidencia que muestran que las habilidades emocionales están asociadas con comportamientos pro social como el manejo del estrés y salud física”(Richards, Campenni, & Muse-Burke, 2010) . También se concluyó en su investigación que las personas que carecen de expresión emocional están propensas a comportamientos inadaptados. Estos comportamientos son un reflejo directo de su salud mental. Actos autodestructivos podrán tener lugar para suprimir las emociones. Algunos de estos actos incluyen abuso de alcohol y drogas, peleas físicas o vandalismo.

EVALUANDO LA SALUD MENTAL DE PUERTO RICO: Problemas y trastornos emocionales más frecuentes.

 Existen varios signos y síntomas que son indicativos de un trastorno mental. Según Hertel, Schütz & Lammers “algunos de los primeros síntomas de enfermedad mental están relacionados con problemas emocionales”(Hertel, Schütz, & Lammers, 2009). La gente que no puede modular o expresar las emociones normales encontradas en la vida cotidiana, se enfrentan con esos problemas. Un estudio realizado por Hertel, Schütz & Lammers probó con tres trastornos mentales más comunes, y que son un reflejo directo de nuestro manejo de nuestras emociones: “Trastorno depresivo mayor, TLP (borderline personality disorder)  y desórdenes de abuso de sustancias, estos estaban asociadas con una pobre manejo de las emociones”(Hertel et al., 2009).

No es casualidad que estos tres trastornos mentales, sean los más comunes y los de mayor impacto en nuestra sociedad puertorriqueña. De una u otra forma hemos sufrido directa o indirectamente de las consecuencias de estos males que se encuentran tristemente en nuestra sociedad. Es por esto que creo necesario el discutirlos un poco mas afondo para poder de algún modo entenderlos.

Trastorno Depresivo.

Con solo darnos un paseíto por la puntos más concurridos de la isla, podremos ver  más de 500,000 rostros sombríos de puertorriqueños sumidos en la depresión (“Salud – tendenciaspr,” n d). Se estima que del total de casos reportados de trastornos mentales en Puerto Rico,  el 65% de ellos son casos de depresión (Estevez, Barreto, & Illas, n d).

Este trastorno no solo afecta la salud del individuo, ni la de sus allegados o dependientes, sino que afecta económicamente al colectivo social. De acuerdo con la organización de salud mundial en 2004, la depresión es la principal causa de discapacidad en los Estados Unidos de América para los individuos entre las edades de 15 a 44.(América, 2007)

Todos nosotros de alguna forma nos hemos visto ligados con el fantasma de la depresión. Según el DSM-IV la lista de síntomas incluyen :”cogniciones depresivas, sentimientos de tristeza, desaliento, sensación de desamparo, infelicidad y melancolía” (Vázquez, 2010a).   Cuando este problema no es atendido correctamente y con prontitud puede tener consecuencias graves. Una de esas consecuencias lamentablemente es el suicidio. Para el 2006 el suicidio fue la causa de muerte número 15 en Puerto Rico con 284 casos reportados (Departamento de Salud Puerto Rico, 2005).  Además cada año, aproximadamente 30,000 estadounidenses toman sus vidas, mientras que otros cientos de miles intentan hacerlo. En el 2004, el suicidio fue la undécima causa de muerte en los Estados Unidos, y la tercera entre personas de 15 a 24 años de edad

Borderline Personality Disorder

El  Trastorno Límite de la Personalidad o  (TLP) es una enfermedad psiquiátrica grave. El diagnóstico comprende a pacientes con un patrón generalizado de inestabilidad afectiva, graves dificultades en las relaciones interpersonales, problemas con el control de comportamiento o impulso (incluidos los comportamientos suicidas) y procesos cognitivos perturbados. Esta inestabilidad afecta a menudo la vida familiar y laboral, la capacidad de planificación a largo plazo y el sentido de identidad propia del individuo. La prevalencia estimada de “TLP” en la población adulta en general es de alrededor del 2%, afectando principalmente a mujeres jóvenes (“Borderline Personality Disorder – General Information,” 2011).

Resalta además de este trastorno “la necesidad compulsiva de asociarse con cualquier persona, grupo, sectas, droga, sexo promiscuo y juegos… sufren además de problemas para integrar y procesar matices las gradaciones y las ambivalencias”(Vázquez, 2010b)

Se estima que en Puerto Rico existen alrededor de 77,959 casos de TLP (“Statistics by Country for Borderline Personality Disorder – CureResearch.com,” 2004). Cuando analizamos este trastorno, su sintomatología y sus características, nos debe resultar sorprendente el bajo número de estos casos reportados,  puesto que basta con darle una mirada a los noticieros por cinco minutos  para ver cada uno de estos síntomas reflejados.

Nuestra sociedad se resalta hoy en día por ser una que vive al extremo, donde la mesura y la cordura parecen ser conceptos erradicados del consiente colectivo. La violencia extrema y conductas desmedidas son la orden del día y tristemente las instituciones que se suponen que velen y garanticen un orden, han perdido su fuerza moral. Vemos como aquellos a quienes se supone que veamos como paradigma y ejemplos a seguir han caído en estos desmanes de descontrol compulsivo. Figuras políticas, atletas de renombre y hasta líderes espirituales se encuentran entre los muchos que se han enrollado en este marullo extremo compulsivo.

Desórdenes de abuso de sustancias

Cuando hablamos de problemas con la dependencia de uso de substancias, pensamos rápidamente en el adicto en la calle, aquel que deambula y que vemos muchas veces desafiando las leyes de la gravedad y la inercia, con sus posturas y su caminar peculiar. Si bien es cierto que las substancias controladas o ilegales son las más usadas frecuentemente, no podemos encajonar o limitar este problema sólo en ellas.

Los Trastornos por uso de substancias, como aprendimos en la clase, se refiere a “Dependencia a substancias: alcohol, drogas ilegales, drogas médicas, café, nicotina entre otros” (Vázquez, 2010c)

Según estadísticas de AMSCA, tres cuartas partes de la población entre 15 y 74 años (76.8% ó 2.2 millones de personas) había utilizado alcohol alguna vez en su vida. Cerca de la mitad de la población entre 15 y 74 años (48.8% ó 1.4 millones de personas) consumió alcohol durante los 12 meses previos al estudio. (AMSCA, 2009)

Una de cada ocho personas (12.1%) entre las edades de 15 a 74 años padecía de abuso de alcohol, unas 350 mil personas. Una de cada 20 personas (4.8%) entre las edades de 15 a 74 años padecía de dependencia al alcohol, unas 140 mil personas. Tomadas ambas tasas en conjunto, el estudio estimó que uno de cada seis adultos (16.9%) en Puerto Rico padece de abuso o dependencia al alcohol. (AMSCA, 2009)

Un dato que me llamó la atención de manera preocupante es que la tasa de uso de alcohol entre mujeres que habían estado embarazadas durante los pasados 12 meses de esa investigación fue de 47.1%. Los daños que este tipo de conducta negligente causa al feto durante su proceso de formación y desarrollo son enormes y nefastos.

Cuando miramos los resultados de los estudios sobre el consumo de drogas ilegales el panorama no es nada alentador. Según el mismo estudio de AMSCA, una quinta parte de la población entre 15 y 74 años (22.7% ó 658 mil personas) había utilizado drogas alguna vez en su vida, y poco menos de una décima parte de la población (9.2% ó 268 mil personas) utilizó drogas – tanto drogas ilícitas como medicamentos controlados usados con fines no médicos – durante los 12 meses previos al estudio. (AMSCA, 2009)

Este estudio concluye que una de cada 50 personas (1.8%) entre las edades de 15 a 74 años padecía de abuso de drogas. Esta tasa de abuso representa a unas 52 mil personas. De forma similar, una de cada 50 personas (2.0%) entre las edades de 15 a 74 años padecía de dependencia a drogas. Esta tasa de dependencia representa a unas 59 mil personas. Tomadas ambas tasas en conjunto, el estudio estimó que unos 111,000 adultos en Puerto Rico (3.8%) padece de abuso o dependencia a drogas. (AMSCA, 2009)

Un dato curiosos de este estudio es que mostró que no hubo una asociación marcada entre nivel educativo y uso de drogas, pero sí hubo entre nivel educativo y dependencia a drogas. El 1.2% de la población con título universitario padecía de dependencia a drogas mientras que en la población sin completar la escuela superior la tasa fue casi tres veces más alta (3.3%). (AMSCA, 2009)

Conclusión

A todos nos queda claro que la salud emocional de una sociedad es fundamental para el crecimiento y estabilidad de la misma y del país. Y el tema de la salud mental no debe seguir siendo tratado sólo de forma remediativa, sino que debemos de comenzar a trabajar un enfoque preventivo, promocionando ambientes sociales en los que aspectos como la autoestima, las relaciones interpersonales sean reforzados, dando énfasis a la formación en el núcleo familiar y manteniendo un ambiente de convivencia sana.

Es importante además cambiar la visión y el rumbo de los sectores encargados de los servicios de salud, quienes en su enfoque capitalista, “han convertido actualmente a la medicina en un negocio donde el paciente deja de ser el beneficiario del servicio y se convierte en pieza lucrativa”(Cartagena & Santini, 2008)

Escrito Por Cesar O. Rivera Cruzado

Bibliografía

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Departamento de Salud Puerto Rico. (2005). Primeras Diecinueve Causas de Muerte en Puerto Rico,Tabla 44. Otros informes de Estadísticas Vitales (pp. 1-1). Retrieved from http://tendenciaspr.uprrp.edu/salud/estadisticasvitales05/tabla45.pdf

Estevez, F., Barreto, K., & Illas, V. (n.d.). Problemas Sociales En Puerto Rico: Salud Mental.

Hertel, J., Schütz, A., & Lammers, C.-H. (2009). Emotional intelligence and mental disorder. Journal of Clinical Psychology, 65(9), 942-954. Retrieved from http://dx.doi.org/10.1002/jclp.20597

Richards, K. C., Campenni, C. E., & Muse-Burke, J. L. (2010). Self-care and Well-being in Mental Health Professionals : The Mediating Effect … Journal of Mental Health, (32), 247.

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Vázquez, A. (2010a). Nociones Básicas de Psicología (2nd ed., p. 156). Hato Rey: Editorial SITUM.

Vázquez, A. (2010b). Nociones Básicas de Psicología (2nd ed., p. 155). Hato Rey: Editorial SITUM.

Vázquez, A. (2010c). Nociones Básicas de Psicología (2nd ed., p. 207). Hato Rey: Editorial SITUM.

WHO | What is mental health? (n.d.). . World Health Organization. Retrieved October 11, 2011, from http://www.who.int/features/qa/62/en/index.html

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